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terça-feira, 17 de agosto de 2010

EL SILENCIAMIENTO DE LAS MUJERES:

ESTRATEGIA PARA PERPETRAR DELITOS DE LESA HUMANIDAD

Francesca Gargallo Celentani

Todas las antropólogas, activistas de derechos humanos, sociólogas, abogadas y feministas involucradas en la denuncia y esclarecimiento de los delitos de feminicidio y violación de las mujeres en México me han confirmado que el silenciamiento de estos delitos en el marco de la “guerra al narcotráfico” es precisamente eso: una práctica del estado que invisibiliza lo que les pasa a las mujeres en la historia.

Eso es, desde hace cuatro años las violencias extremas contra las mujeres no han desparecido, más bien se han incrementado. En Ciudad Juárez hoy se asesina “por lo menos” una mujer al día, y, en el resto del país en el mismo lapso de tiempo, otras cuatro son asesinadas, después de haber sido torturadas y secuestradas. Sin embargo, a diferencia de lo que sucedió gracias a valientes periodistas, mujeres y hombres, a mediados de la década de 1990, hoy no se debe, no se puede hablar, escribir, publicar nada sobre ello porque la orden de la cultura patriarcal, que se afianza en múltiples descalificaciones de las mujeres, y en una especie de contubernio entre agentes del estado, tribunales y violadores y feminicidas, impone que la experiencia femenina desaparezca de la memoria colectiva, no tenga importancia social y no se le otorguen instrumentos legales e históricos para reivindicar su valor político.

En el Seminario Permanente de Derechos Humanos de las Mujeres que, junto con Norma Mogrovejo y Mariana Berlanga, hemos logrados instalar desde hace tres años en el marco de la Maestría en Derechos Humanos de la Universidad Autónoma de la Ciudad de México gracias al apoyo de su director Enrique González Ruiz, hemos venido recuperando una enseñanza feminista, una pedagogía del desvelamiento de los tabús para considerar el sistema de derecho. Con las estudiantes, mujeres y hombres (aunque los hombres que se inscriben son muy poquitos, porque hablar con mujeres develando el contexto patriarcal en el cual ambos estamos inmersos es un acto de valentía que pocos acometen) asumimos que es necesario hablar de nuestros propios tabús con referencia al sexo y los imaginarios que compartimos con la sociedad alrededor de la sexualidad y de la violencia sexual.

La lectura de experiencias y reflexiones propias de las mujeres latinoamericanas, en particular las experiencias sobre las violaciones en contexto de guerra y represión política llevadas a cabo por las guatemaltecas y las hondureñas, nos sirven para entender que no hay un lugar neutro, “políticamente correcto o aséptico”, como dice la abogada guatemalteca Andrea Diez, para que las mujeres nos involucremos en una red discursiva o en una práctica política feminista sobre la sexualidad. En particular, si nos asumimos como personas con una mirada crítica ante las violaciones y torturas sexuales o como defensoras de los derechos de las mujeres ante estos crímenes de lesa humanidad, no debemos creer que sea posible hablar de temas sexuales guardando nuestro propio sexo y sexualidad en el bolsillo para trabajar sobre la sexualidad de otras.

Siempre he considerado que Centroamérica es el laboratorio donde se ensayan todas las represiones y formas de coerción de las derechas de América. No es casual que haya sido en Honduras donde se ensayó en 2009 una nueva táctica para legitimar los golpes de estado contra los gobiernos tímidamente progresistas, después de 20 años de retórica democrática. Ni que sea en Costa Rica, país sin ejército desde 1948, donde haya desembarcado la marina estadounidense para “defender” a su población de las agresiones del narcotráfico. La lógica es que si en Centroamérica estas tretas represivas no son desenmascaradas y frenadas, serán aplicables en todos los demás países de América Latina.

Ahora bien, las feministas centroamericanas son también capaces de hacer esta lectura, por lo tanto, sus trabajos y descubrimientos sirven en toda América para comprender qué pasa con la violencia contra las mujeres en los contextos de guerra. Es fundamental para todas aprender de sus investigaciones acerca de que la guerra es un espacio-tiempo donde se exacerban prácticas cotidianas que la cultura patriarcal normaliza: la guerra no inventa las violaciones, no inaugura los feminicidios, no silencia que la vida, la dignidad y la libertad de las mujeres no forman parte de las causas de un levantamiento social, no son reivindicaciones precisas de los movimientos de liberación ni de los idearios revolucionarios, y que de eso se aprovechan las derechas.

En Tejidos que lleva el alma. Memoria de las mujeres mayas sobrevivientes de violación sexual durante el conflicto armado (F&G Editores, Guatemala, 2009), una investigación participativa y horizontal con mayas queqchies, mam, chuj y kaqchikeles, dirigida por Amandine Fulchiron y asesorada por Patricia Castañeda, junto con el Equipo de Estudios Comunitarios y Acción Psicosocial y la Unión Nacional de Mujeres Guatemaltecas, se lee cómo las violaciones se inscriben dentro de la normalidad, tomando en cuenta que en toda cultura patriarcal los hombres consideran tener derecho a poseer a una mujer que les provea de servicios sexuales y se justifican apelando a un imaginario social según el cual la violación responde a supuestas “necesidades biológicas”.

En todo contexto de guerra, y la estrafalaria Guerra al Narcotráfico declarada por el poder ejecutivo en México ha creado este contexto, los hombres seguirán haciendo en tiempo de guerra lo que hacían en tiempo de paz: seguirán asociando la violación, las torturas sexuales y el asesinato de mujeres al ámbito de lo privado y no a lo público, pero inscribirán sus actos en una especie de “teoría del botín de guerra” que implica que los soldados tienen derecho al desahogo y el placer en recompensa de todos los esfuerzos que hacen en nombre del pueblo, para el honor de la nación, en nombre de la justicia.

Dado que las y los responsables de aplicar la ley contra los delitos que se cometen en tiempos de paz y de guerra comparten los prejuicios sobre la sexualidad y el sexo de las mujeres violadas, torturadas y asesinadas, es muy importante que las mujeres asumamos una posición feminista y sigamos generando contra-discursos culturales que nos permitan a todas, mujeres y hombres, resignificar políticamente la violación sexual, leerla como un problema político y plantearlo como un asunto estratégico para, como dice Amandine Fulchiron, transformar la condición de opresión de las mujeres.

Como primer ejercicio, hagamos lo que hacen las feministas guatemaltecas: neguémonos a creer que la violación es un acto de promiscuidad femenina como lo consideran violadores, jueces, abogadas/os, fiscales; interpretemos y denunciemos los imaginarios, mitos, tabús, discursos y normas establecidos por la ideología patriarcal alrededor de la sexualidad, la libertad y la vida de las mujeres. Empecemos hoy mismo, en nuestra casa, en nuestro barrio, con nuestros padres, con nuestros amantes.

Como defensoras de los derechos humanos de las mujeres hoy contamos para ello con una incipiente jurisdicción, aportada por los Tribunales Penales Internacionales que juzgaron los horrores de Yugoslavia y Ruanda y Guatemala. Los avances jurídicos que establecieron, nos permiten exigir que la defensa de las mujeres se base sobre hechos reales y no sobre estereotipos alrededor de su conducta sexual. Niegan, por ejemplo, que se presente como defensa el supuesto consentimiento de la víctima en la violación cuando las torturas sexuales se dan siempre en un contexto de coacción. El Estatuto de Roma de la Corte Penal Internacional, en su artículo 7, califica la violación, la esclavitud sexual, la prostitución forzada, el embarazo forzado, la esterilización forzada y otros abusos sexuales, como crímenes de guerra y crímenes de lesa humanidad. Entre ellos, podríamos ubicar, por ejemplo, la prisión sin justificación de mujeres que por un aborto espontáneo fueron sometidas a penas de asesinato y purgaron años de encarcelamiento por motivos ideológicos de estado.

sexta-feira, 13 de agosto de 2010

Cristina Peri Rossi

ASOMBRO

Enséñame – dices, desde tus veintiún años

ávidos, creyendo, todavía, que se puede enseñar alguna cosa

y yo, que pasé de los sesenta

te miro con amor

es decir, con lejanía

(todo amor es amor a las diferencias

al espacio vacío entre dos cuerpos

al espacio vacío entre dos mentes

al horrible presentimiento de no morir de a dos)

te enseño, mansamente, alguna cita de Goethe

(“detente, instante, eres tan bello”)

o de Kafka (una vez hubo, hubo una vez

una sirena que no cantó)

mientras la noche lentamente se desliza hacia el alba

a través de este gran ventanal

que amas tanto

porque sus luces nocturnas

ocultan la ciudad verdadera

y en realidad podríamos estar en cualquier parte

estas luces podrían ser las de New York, avenida

Broadway, las de Berlín, Konstanzerstrasse,

las de Buenos Aires, calle Corrientes

y te oculto la única cosa que verdaderamente sé:

sólo es poeta aquel que siente que la vida no es natural

que es asombro

descubrimiento revelación

que no es normal estar vivo

no es natural tener veintiún años

ni tampoco más de sesenta

no es normal haber caminado a las tres de la mañana

por el puente viejo de Córdoba, España, bajo la luz

amarilla de las farolas,

no es natural el perfume de los naranjos en las plazas

-tres de la mañana-

ni en Oliva ni en Sevilla

lo natural es el asombro

lo natural es la sorpresa

lo natural es vivir como recién llegada

al mundo

a los callejones de Córdoba y sus arcos

a las plazas de París

a la humedad de Barcelona

al museo de muñecas

en el viejo vagón estacionado

en las vías muertas de Berlín

Lo natural es morirse

sin haber paseado de la mano

por los portales de una ciudad desconocida

ni haber sentido el perfume de los blancos jazmines en flor

a las tres de la mañana,

meridiano de Greenwech

lo natural es que quien haya paseado de la mano

por los portales de una ciudad desconocida

no lo escriba

lo hunda en el ataúd del olvido

La vida brota por todas partes

consaguínea

ebria

bacante exagerada

en noches de pasiones turbias

pero había una fuente que cloqueaba

lánguidamente

y era difícil no sentir que la vida puede ser bella

a veces

como una pausa

como una tregua que la muerte

le concede al goce.

quinta-feira, 12 de agosto de 2010

Gloria Anzaldua

“Escribir es peligroso porque tenemos miedo de lo que la escritura revela: los temores, los corajes, la fuerza de una mujer bajo una opresión triple o cuádruple. Pero en ese mero acto se encuentra nuestra sobrevivencia porque una mujer que escribe tiene poder. Y a una mujer de poder se le teme”.

Gloria Anzaldúa en carta a escritoras tercermunditas

Dentro de poco en www.mulheresrebeldes.org



quarta-feira, 21 de julho de 2010

sororidad

la palabra sororidad, en feancés, sororité, viene de soeur (hermana).
en cunato la palabra fraternidad, viene de la palabra frère (hermano) . las feministas y quienes nos hemos interesado en el tema de la his-herstoria, sabemos que la fraternidad viene de cuando los hombres salían juntos y se iban "de putas".

por eso, para diferenciarnos y crear nuestra propia versión, somos sororales. je



sábado, 17 de julho de 2010

El club de la fraternidad



x marian pessah

En estos días en Brasil, solo se habla de un tema. Terminado el fervor del mundial, el futbol no abandona las primeras planas de los diarios, ni su lugar en los televisores. Ya no es la selección nacional, sino Flamengo, uno de los equipos más importantes de Río de Janeiro.

Hace casi un mes que Eliza Samudio, una modelo de 25 años, está desaparecida. Se sabe que fue amante del arquero Bruno Fernandes de Souza. Hace días que venimos asistiendo a la búsqueda de quien podría suponerse, estaba muerta. O para decirlo de otro modo, asesinada que no es lo mismo, ni es igual.

Lo vemos en la pantalla y parece una película de terror, pero es un nuevo feminicidio, asesinato de una mujer, alevosamente premeditado.

Luego de dos semanas empiezan a salir a la luz las primeras piezas del rompecabezas.

Bruno, un muchacho violento, ha osado enfrentar a la jerarquía máxima de su club de futbol. Sí, a quien lo preside. Resulta que es la primera vez en el país, que una mujer llega a tan importante y ¿masculino? cargo. ¿Nos sorprende que un macho la enfrente? No. Estamos acostumbradas que en esta sociedad patriarcal, primero viene hombre, luego, cualquier cargo de mujer.

Antes de que las cosas empeoraran, decidieron que el arquero le fuera atajar la pelota a otro club. Comenzaban a hacer los papeles con el Milan de Italia, cuando antes de partir, a Bruno se le ocurrió dejar la casa en orden. Se había cansado de “jugar” con su amante, con quien ya tenía un bebé de cuatro meses y la mandó guardar.

Le pidió ayuda a sus amigotes. Ellos la raptaron en Río de Janeiro. Una vez en la camioneta, un adolescente de 17 años, primo del jugador, le dio un golpe con un arma en la cabeza. Manchas de sangre dejan los vidrios salpicados al mejor estilo Pulp Fictions. Pruebas que ayudarían a revelar las piezas.

Una vez en la estancia, en el estado de Minas Gerais, le toca el turno a otro fraterno compañero, un ex policía “experto en matar”. Le ata las manos y la estrangula. Luego la cortan en pedazos, y es devorada por los hambrientos rotweiller; entrenados especialmente en comer carne humana.

Algunos diarios ya están llamando a Bruno de monstruo. Rita Laura Segato – antropóloga y especialista en temas de feminicidio - dice que llamarlo así es individualizar una acción que es colectiva. Ella quiere llamar la atención, de que no es un hecho aislado, ni una única persona que actúa. Bruno cuenta con la complicidad de sus amigos, del primo, del hermano y hasta de mi vecino, que decía que él sólo pretendía asustarla.

La discusión que tiene con Patrícia Amorim, su jefa, fue por motivos de violencia. Ellos defendían a otro jugador que le había pegado a su mujer.

Por otro lado, Felipe Melo, el mismo que fue expulsado en el último juego de Brasil por pegarle a un holandés, y hasta querer quitarle la pelota con la mano, en una conferencia de prensa internacional, al referirse a la pelota, se burlaba y la llamaba concheta. Es que la pateás, y la pateás y no sale de lugar. También están las que son como putas, las patéas y a ellas les gusta.

Un hermano del arquero es entrevistado. Habla de él con mucho orgullo, las palabras vienen del interior de una casa típica de la favela. Él lo defiende con lágrimas en los ojos, dice que las malas son ellas. La mujer siempre anda rodeada de malas compañías. Y su amante…

Nada nuevo bajo el sol. La culpa siempre será de las mujeres. Todo irá a explicar porqué merecieron la muerte. Así parece ser también entre otros jugadores, y hasta con el verdulero de la esquina, me lo cuenta una amiga indignada.

Esta vez el gol entrará derechito, no habrá arquero que pueda atajarlo. Hoy Bruno está encerrado en prisión de seguridad máxima, esperando la decisión del juez. También los amigotes.

¿Fin de juego?


sexta-feira, 16 de julho de 2010

soledades polítikas

Me siento rara. Veo a mi alrededor tanta efervescencia porque en Argentina han modificado la ley, y ahora todas las personas que así lo deseen podrán casarse. Y me siento tan sola en este momento, preguntándome… ¿era eso lo que queríamos? Ahí me viene la letra de Ouro de tolo, de Raul Seixas, cuando él canta que debería estar contento porque es un ciudadano respetable. Y vuelvo a preguntarme, como activistas, ¿es eso lo que queremos?

No me parece un dato menos, una coincidencia "más" a tener en cuenta, a mí que me encanta asociar, que el debate en el senado, haya comenzado el 14 de julio. Quién sabe sea un gran comienzo, así como en 1789 en Francia era el día de la Toma de la Bastilla, el momento en que los hombres – no la humanidad -, se libertaban y a partir de ahí “nacería” una Olympe de Gouge, y le sucederían una Mary Wallstonecraft, Nisia Floresta Brasilera Augusta y tantas otras. Quiero traerlas y recordarlas hoy a ella, a las “chatas, pesadas” de la his-herstoria, así, hoy, no me siento tan sola.

Ouro de tolo

assim me sinto frente ao Matrimônio igualitário de Argentina

toca ai, Raul!!!



quarta-feira, 14 de julho de 2010

La tarde fue celeste, lo de Bergoglio fue lamentable



Con un clima de 5 grados Montevideo se tornó en una fiesta de color celeste. Los 22 jugadores de Uruguay llegaron a ésta capital , que a pesar del frío dio, el pueblo dio su calor para recibir en la calle a la escuadra celeste. Uruguay sonrío, festejó y quedó con esas ganas de pensar que la copa estuvo cerca. A pesar de la alegría futbolera, algunos nos dimos un tiempo para mirar algún informativo argentino y saber que sucede en la patria hermana.
La discusión sobre el matrimonio gay sigue siendo en la vecina orilla una de las noticias más importantes. Lo que no deja de ser noticia es el discurso del cardenal Bergoglio realizado en la zona de Constitución. " Somos campeones de mirar para el costado" decía el primado argentino, vistiendo su casulla amarilla y el solideo púrpura distintivo de cardenales y obispos.
Aprendemos desde jóvenes que para juzgar ciertas actitudes debemos tener moral y si justamente algo no tiene Bergoglio es ésta última palabra. Cuando la Comisión de Derechos Humanos visitó la ESMA en 1979 no encontró ni rastros de los prisioneros. Con la ayuda del nuncio apostólico en la Argentina Pío Laghi, la del vicario castrense y la del primado Jorge Bergoglio, la Armada de Massera escondió a estos presos en la isla "El Silencio", ubicado en el Tigre argentino y lugar de recreo del arzobispado de Buenos Aires, como forma de demostrarle a esa comisión que en la Argentina no se torturaba.
En esa residencia de la iglesia pasaron un mes los últimos secuestrados que en 1979 le quedaban al grupo de tareas de la Escuela de Mecánica de la Armada, bajo la atenta, cómplice y desvergonzada mirada de las jerarquías eclesiásticas de Tortolo , Bergoglio , Graselli ( vicario castrense en ese tiempo) y Laghi, dignos esponentes de la cruz y la espada.
El 3 de octubre los presos fueron devueltos a la ESMA. la comisión se fue sin poder ver absolutamente nada de lo que buscaban como tampoco los que le fuera denunciado
Bergoglio no solo miró para el costado, guiñó su ojo para decirle a Massera cuente con nosotros Vicealmirante, hoy no puede hablar absolutamente de nadie, y menos cuando gran parte de su iglesia y él en particular no abrieron su boca para acusar al cura Grassi o a otros tantos sacerdotes abusadores de niños.
Algo hace enorgullecer a los uruguayos, y son las tempranas leyes de secularizació n de los años 1870 a 1919 cuando el presidente Baltasar Brum, víctima de la dictadura terrista del año 1933, decide separar la iglesia del estado, no teniendo las jeraquías eclesiásticas uruguayas mayor peso en torno a las decisiones del presidente o del parlamento. Sabrán los gobernantes y pueblo argentinos cuando sea el momento de separar a ambos. como sano ejercicio de una democracia laica y que solo responde ante el soberano.
De una u otra forma la historia los perseguirá, no serán inmunes ante el juicio del tiempo, rendirán ante ellas las cuentas necesarias y darán explicaciones de sus persecuciones y silencios cómplices.
La tarde. La tarde fue celeste para nosotros, pero con color a desverguenza la homilía de Bergoglio.

SANTIAGO TRICANICO
periodista y escritor Montevideo Uruguay

segunda-feira, 12 de julho de 2010

en respuesta a un "normal"

Esa normalidad que tanto me aburre

x marian pessah

Esa normalidad, la cual cierta gente se jacta de tener y hasta disfruta como un privilegio, es la misma que les ha impedido VER; observar la posibilidad de pensar y pensarse fuera del sistema establecido. Fuera de lo que siempre se espera que hagan y/o digan.

Está fuera de su alcance de visión – y pensamiento – la posibilidad de que haya en el mismo mundo que ellxs habitan, seres desconformes y no por eso nos sintamos mal, ni inferiores. Simplemente anormales.

Nosotrxs no seguimos su norma jerárquica-mente dictada, porque simplemente nos aburre, no la elegimos y no deseamos ser parte de ella.

Para estas personas que la realidad tiene que ser tan concreta y tangible, vale citar a la Real Academia Española. Para ella, la “a” que antecede una palabra, significa que “Denota privación o negación, o sea, que le falta algo. Si yo me aburro con “tu” normalidad, ¿quién es el burro? Y si a la normalidad, también le agrego la a, delante de la palabra, asumiéndome anormal, estoy hablando de otro mundo posible, tal vez, esté hablando desde mi propio mundo. Ergo, da ganas de decirle a ciertas personas ¡bajate del banquito, pichón!

Esta misma gente, nunca se habrá puesto a pensar que habemos quienes no queremos su aceptación. Cuánto rechazo me causan esas normatividades tan bien acomodadas en el cuadradito asignado – al nacer – y conservado en formol, y sin el menor asombro de nada. Es que están a la sombra de todo. ¿No se dieron cuenta que fuera de sus cavernas existe un sol?

Ese es el problema, que no ven, no escuchan. La potencia tortillera nos da la posibilidad de revertir realidades. Tenemos la sartén por el mango – y el mango también – para dar vuelta las cosas que no nos gustan. No nos degradamos – como escuché decir a ciertos normales, los mismos que asumen y promueven la heterosexualidad obligatoria a rajatabla – porque no nos comparamos, simplemente ponemos nuestras energías en hacer y cuando sentimos bronca y rabia, como es mi caso en este momento, el desafío es revertirla en acción, gritos empalabrados en papel, que viajen en avioncitos de colores y lleguen a varios lugares. Así es como seguimos tejiendo, pero en lugar de esperar la vuelta de “nuestro amado”, y tejer y destejer, urdimos redes de complicidad.

Estas son nuestras realidades. Realidad, es que son muchas, no hay una única verdad, hay tantas como queramos, porque así como la sartén, también tenemos el hilo, la aguja, el papel. También los ojos para ver y el cerebro para decidir quiénes queremos ser. ¿Yo? Anormal. Gracias

quinta-feira, 8 de julho de 2010

amenaza


No soy a favor de leyes, ni de reconocer estos gobiernos, pero me encantó esta “amenaza” que hacen mis compañeras de Neuquén – Argentina.

Es que el 14 de julio se votará por el matrimonio igualitario. Si o No.

deseo libertad - igualdad - sororidad

Autonomía, siempre

segunda-feira, 5 de julho de 2010

fotografias da reforma agrária

sábado 3 de julho foi a inauguração, e foi ótimo!!!

durante a exposição de fotografias de meus/minhas alunas/o. Pediram para eu dizir um discurso, aqui ele.

para ver mais fotos http://www.flickr.com/photos/marianapessah/sets/72157624229679235/

Foi em novembro. Eu estava reunida com as mulheres e já começávamos a preparar “nosso mês de março”. Aí uma companheira comentou que uma – outra – argentina estava desenvolvendo um trabalho legal na Casa da Leitura.

Casa da Leitura? Perguntei. Eu ainda não conhecia o projeto em que tinha sido transformada a “casa do teto verde”.

- Sim, vai lá conhecer! Me disseram.

Cheguei e em seguida encontrei a Cilone. Ela, bem empolgada, começou a falar do projeto.

- Que legal, e vocês não gostariam de ter uma oficina de fotografia?

Uma hora depois, chegava Graciela, com a irmã recém vinda da Argentina, outra professora da UFRGS, a neta... Seguimos conversando, trocando idéias, experiências.

Depois de uma meia hora tive que sair, como já dizia, estava reunida com a mulherada fazendo o registro fotográfico dos trabalhos das caveirinhas e participando dos debates do mês de março – luta das mulheres.

Trocamos telefones, correios eletrônicos.

Na última semana do mês, nos encontramos com a Graciela e o Paulo, num café em Porto Alegre. Conversamos sobre como seriam as aulas, sobre o meu método. Falamos que eu nunca tinha dado oficinas para pessoas do campo, mas sim na área política.

Mês de abril. Áries, fogo, força, vida. Uma imagem vale mais que mil palavras.

Eu falei que não receberia dinheiro, cada participante daria o que tem, o que sabe. Eu, o meu amor pela fotografia, em troca receberia produtos da reforma agrária.

E assim foi, a cada semana eu voltava a casa com os “bolsos” cheios de produtos orgânicos, como aipim, bergamotas, geléia, arroz integral.

- Profe, este feijão, colhi eu mesmo da casa dos meus avós......

- Estas bolachinhas, nós mesmas que fizemos.

Essas palavras e atitudes me fizeram feliz ao longo deste tempo. Também, as conversas que tínhamos na volta com a Marivone.

No começo, os diferentes níveis de quem estava mais acostumada/o com a câmera, e quem pegava o aparelho pelas primeiras vezes, era perceptível. Com o correr das aulas, do tempo e dos exercícios, essas diferenças foram desaparecendo. Estou certa que hoje ninguém percebe isso na exposição.

Com o trabalho coletivo, fomos nos emocionando, nos envolvendo com os chuchus do Gustavo; o vô que lavava roupa da Ariana; os porcos e animais da Carini; a granja da Rosa; as crianças da Cilone; as laranjas que mostravam a produção da Gisela, junto com um irmão que virava a noite estudando.

Este é o quotidiano do assentamento Filhos de Sepé.

Como a gente veio trabalhando durante 3 meses: fotografia significa desenhar com a luz. Ou seja, foto é luz e grafia, desenho.

Mas também poderia se colocar luz no que a gente quer mostrar, na hora que aproxima o olhar de um fato que outras pessoas não tem acesso, ou simplesmente não conseguem perceber. Poderíamos dizer que utilizamos a fotografia para levar luz a temas pouco comuns, mas também que desenhamos o que nós queremos e o mundo que desejamos habitar.

Poderíamos acabar concluindo que a fotografia é uma ferramenta de luta, com a qual estamos construindo o outro mundo possível. E dando a conhecê-lo às pessoas que não conseguem perceber isso, ou simplesmente, não tem acesso a esse conhecimento, a essa informação.

Estas fotografias que aqui apresentamos nas paredes, são um grande abraço, pura alegria. Queremos mostrar que outro mundo é possível e que nós estamos abraçando sua construção.

marian pessah

fotógrafa

julho de 2010

sexta-feira, 2 de julho de 2010

Imaginen a los dinosaurios en la cama

Publico este maravilloso texto de la siempre inteligente y luchadora Marta Dillon.




Por Marta Dillon

http://www.pagina12.com.ar/diario/suplementos/radar/9-6273-2010-06-27.html

Una escena de la vida cotidiana antes de entrar de lleno en el asunto:

Estamos en un restorán frente a Parque Lezama, uno en el que los mozos conocen nuestros nombres y devenires de tanto sentarnos a sus mesas de manteles blancos. Somos dos parejas y mi hija mayor. Es su cumpleaños y aunque vivimos lejos de esa cuadra de Buenos Aires ella quiso festejarlo ahí, tal vez en honor de los ya lejanos tiempos en que se dormía sobre dos sillas en ese mismo lugar. Era el festejo familiar, después se iría con sus amigos. El lugar estaba atestado de gente, ruido de cubiertos y voceo de comandas, conversaciones cruzadas de las que a veces se distinguen algunas palabras o carcajadas sueltas. En medio de esa agitación, no recuerdo cómo, desde otra mesa empezaron a molestarnos. Nos hicimos las osas frente a la provocación, la obscena mención a las tetas de alguna de las cinco mujeres que compartíamos el festejo y hasta obviamos una mano boba que rozó mi hombro cuando uno de los cuatro tipos que nos tenían en la mira pasó a nuestro lado rumbo al baño. Pero el hartazgo empezaba a espesarse como el caldo de un puchero a fuego lento y alcanzó punto de hervor cuando con gesto baboso y mirada lasciva uno de los tipos le dijo a mi hija que se fuera con él y dejara a esas “lesbianas de mierda”. “No lo aguanto más”, dijo ella y por ella yo me paré, fui hasta la mesa de los chongos, tomé una copa y lo bañé con vino tinto. La copa se rompió por su manoteo y un súbito silencio cayó como un telón sobre la escena. Esa vez, los tipos fueron expulsados del lugar.

La vida cotidiana trae en su envoltura de rutinas, placeres y sinsabores muchos episodios como éstos. Podría contar también de esa señora que después de trabajar una semana en casa fue a su templo el domingo y volvió el lunes con su renuncia porque no quería arder en el infierno como arderíamos nosotras. En general, esos episodios sólo alimentan mi ánimo guerrero, sobre todo porque nunca han comprometido afectos, que es lo único que verdaderamente duele. Es más, si me preguntan rápido si he sufrido discriminació n contesto que no, tardan en titilar en mi memoria estos relámpagos de violencia aun cuando me muerdo los labios de bronca cuando me descuentan de mi sueldo el impuesto a las ganancias porque a pesar de tener familia ésta es invisible para la ley. O cuando en oficinas de Migraciones, por ejemplo, intentan separarme de mi mujer y de mi hijo, que pasan por la ventanilla prioritaria para bebés y embarazadas, y me tratan como si me estuviera colando cuando las familias heterosexuales pasan en grupo lo más campantes. Siempre tengo la protesta lista, la voz fuerte, la seguridad de que tenemos derecho, de ser la madre de mi hijo y me alegro de haber elegido a mi esposa para que sea la madre de mi hijo. Sin embargo, tengo que admitirlo, un coágulo de angustia se instaló en mi garganta en el último tiempo. Está empezando a darme miedo lo que habilita la discusión sobre la ampliación de la figura del matrimonio desde que se instaló en el Senado. Me dan miedo las amenazas explícitas como la que publicó en su editorial del sábado 19 de junio el diario La Nación en la que se habla de la “ansiedad, inseguridad, miedo” que pueden sentir nuestros hijos e hijas por los motes burlones que les pueden dar en la escuela, por “tener que admitir la homosexualidad de sus padres”. Es decir, nos están advirtiendo que como “ellos” existen y no toleran nuestras opciones, si las hacemos de todos modos van a burlarse de nuestros hijos e hijas, les van a generar “ansiedad, inseguridad, miedo”. Me da un escozor parecido al pánico saber que las Iglesias están sacando a la calle a los alumnos y alumnas de sus colegios privados para que se manifiesten en contra del matrimonio ampliado y que el estado de San Juan las ampara “justificando” las faltas del alumnado a la escuela. Me da bronca y también miedo que quede habilitada la palabra de supuestos profesionales que a contramano de la Organización Mundial de la Salud –para ponerlo en términos institucionales– siguen hablando de que la “homosexualidad” es una enfermedad, un desviación y que hay ¡cura! para esos males que no son otra cosa que expresión de la diversidad humana. Me eriza los pelos de la nuca escuchar –como dijo la ilustre Chiche Duhalde– que nuestras parejas no duran más de tres años, que tener un hijo gay es “un problema personal”.

No es momento de tener miedo. Pero lo tengo. Y hace mucho que aprendí que la mejor manera de enfrentar al miedo era nombrándolo.

Nosotros y nosotras, quienes ya formamos familias, vivimos en pareja, festejamos nuestras uniones y nuestros amores y desamores besándonos en la calle, discutiendo cuando es necesario, llevando a los niños al cine y a tomar helados, explicando con paciencia que somos dos madres y no la madre y la tía y que somos pareja y no hermanas; nosotros y nosotras hemos expuesto a nuestras familias con orgullo por quienes somos y con orgullo militante. Porque es un momento histórico, porque la visibilidad es necesaria, porque tenemos derecho pero todavía no tenemos derechos.

Pero también es cierto que empieza a hartarme tener que dar pruebas de amor verdadero. Como si los heterosexuales se casaran sólo por amor. Me agota hasta el infinito que se esté analizando nuestro nivel de normalidad, como si la normalidad tuviera algún valor. ¿Qué es lo normal? ¿Comer asados los domingos, ir a trabajar de lunes a viernes, vestir polleras si sos mujer, coger en la posición del misionero? ¿Es normal tener cuarenta y pico y querer tener un cuerpo de veinte? ¿Es normal vestir sotana y asustar a los niños con el infierno? ¿Y a mí qué me importa? En este país también fue normal que la gente desapareciera, que yo todavía no pueda enterrar a mi madre, que los crímenes aberrantes se juzguen más de treinta años después, que los curas bajaran a la catacumbas de los campos de concentración a bendecir a los torturados. Todo eso era normal. Pero no quiero caer en el golpe bajo aunque sea tan tentador que ya me estoy levantando de esa caída. Lo cierto es que la normalidad tiene valor cero, sobre todo porque la normalidad es como el agua, fluye y se adapta a la forma que la contiene. ¿O acaso no fue normal quemar judíos en las hogueras de la inquisición? Perdón, me caí de nuevo.

Cuando me enamoré de quien ahora arbitrariamente llamo mi esposa, cuando el amor arrasó con todo lo que creíamos ya establecido –como nuestras moradas individuales, por ejemplo– y quisimos festejarlo y unirnos legalmente, fuimos al registro civil y nos notificamos de que para pedir la Unión Civil debíamos dar prueba de dos años de convivencia cumplida. Por supuesto encontramos testigos y testigas dispuestas a mentir, pero no dejó de ser una espina eso de tener que dar pruebas de nuestro amor antes de buscar el amparo legal. ¿Por qué? ¿A cuento de qué? ¿Acaso los heterosexuales no pueden casarse al mes de conocerse si quieren? Ahora, por caso, nos piden pruebas de que nuestros hijos e hijas van a ser criados en la santa heterosexualidad, que no los vamos a manchar con nuestras dramáticas opciones sexuales. Ajá. ¿Y por qué? ¿Quién dijo que es mejor ser hétero que gay o lesbiana o travesti? Lo dicen los que están dispuestos a hacernos la vida imposible si no somos como ellos. Los que pueden llegar a autorizarnos una “unión concubinaria” pero nos esterilizarían si pudieran, olvidando que la gran mayoría de nosotros y nosotras tuvimos madres y padres hétero.

Escribo mientras mi hijo menor grita gol y patea una pelota para dejarla justo bajo mi pie. Se la devuelvo. Hijo de lesbianas y futbolero. ¿Será porque somos machonas que le gusta el fútbol? ¿O será porque su tío Luis le regaló la pelota del Manchester antes de que supiera caminar? La familia, mis nada estimados dinosaurios, no es sólo la pareja que cría; también son esos vínculos que llenan de afecto la vida cotidiana, que tiñen con su impronta personal los deseos que se van formando, la imaginación, el porvenir. Son esos vínculos que amortiguan el impacto de las bestialidades que tenemos que ver y escuchar por estos días, son los y las que nos van a acompañar el lunes para defender no el derecho de nuestras familias a existir –ese ya lo tenemos, lo tomamos por asalto– sino el reconocimiento legal de nuestra familias.

Yo puedo tener miedo, señores y señoras dinosaurios. Pero ustedes tienen mucho más: saben que el cauce de vuestra normalidad ha sido desbordado hace rato. Y a este fértil desmadre no hay ley que lo contenga.

La marcha en apoyo a la modificación del matrimonio para ampliarlo a todas las parejas es el lunes 28 a las 18 en el Congreso Nacional.