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quinta-feira, 14 de abril de 2011

mi nuevo texto


Ser Lesbiana o Lesbiana polítika
por marian pessah[1]
Resumen
Como dice Monique Wittig, partiendo del orden material del lenguaje, hago un juego de palabras con el término lesbiana, en el que LESs significa SIN; y BI significa DOS, uno estos conceptos y empiezo a referirme a la palabra sin dos, como la propia lesbianidad que nos llevará a la transformación política de la palabra.
Así continúo a ampliar el término de lesbiana polítika, centrándome más en el aspecto político que en lo puramente sexual, no porque le quite valor, sino porque le agrego otros. Cuando las lesbianas luchamos a favor del aborto, a nadie se le ocurre preguntar si realmente abortamos. Si todas fuéramos lesbianas polítikas, ya estaríamos cambiando la sociedad. Desde un aspecto de la revolución sexual, y también, desde el punto de vista de la clases de sexos.
Lesbianidad. Palabra, concepto, idea polítika[2] que comienza con LES BI
L de Libertad, de Luciérnaga. Luz de Luna.
Un día recibí un mensaje de Tania Navarro Swain, en el que me contaba que estaba realizando para el próximo número de la revista Labrys, un dossier sobre Lesbianismo. Me preguntaba si quería participar. En seguida mi boca comenzó a sonreír de un solo lado, como lo hace a veces, mientras el otro se queda pensativo. Por un lado su invitación me ponía feliz, ese era el lado que sonreía, mientras el otro, comenzaba a percibir que mi cuerpo estaba queriendo arriesgarse “a más” e indagar sobre algunas cuestiones que a veces se me aparecen como estrellitas viajeras. Ideas fugaces, como luciérnagas en medio del campo. Cuando era niña, estos bichitos me producían una especial fascinación. Corría detrás de ellos con un salero en la mano, con toda la delicadeza que una niña - que se negaba a usar pollera - podía tener. Los agarraba en el aire y los iba dejando caer en el recipiente verde, creyendo que tendría una linterna casera. Mi emoción acariciaba la luna.
Faltaría tiempo para entender que el cautiverio, nunca genera luz.
La falta de libertad, de luz, no ilumina, incomoda.
Creo que estaba buscando la excusa para sentarme a pensar sobre la pluralidad de conceptos que hay dentro de la palabra lesbianidad[3]. Algunos, creo que los tengo en un salero adentro mío y me gustaría dejarlos volar. Quiero aprovechar la ocasión y disculparme con aquellos bichitos, que con tantas ilusiones atrapaba entre mis dedos y ya no volaron, ni cantaron, ni dieron luz.
Dedico este texto a las luciérnagas que hay en nos-otras.
¿Ser lesbiana, o lesbiana?
Una de las acepciones del término lesbianidad, se orienta a una “opción” sexual en la que una mujer se une afectiva y/o sexualmente a otra. La palabra lesbiana, nace en la isla de Lesbos, junto con Safo, una mañana de sol, y un poco de viento. Ella fue una poetisa rebelde que vivió en Grecia durante el siglo VII AC. Dada su característica contestataria, y poco agrada eso al stablishmen de cualquier época, la mayor parte de su trabajo fue quemado, los versos que han sobrevivido nos dejan la primera referencia de una mujer que amó/estuvo sexo-eróticamente con otras mujeres. Para dar visibilidad a este lado de la herstoria[4], es que se opta por recuperar el término.
Jugando un poco con las palabras, me di cuenta que en inglés, el prefijo LESs significa SIN; mientras que en español BI significa DOS. Se me antoja unir estos conceptos y hacer una invitación a recorrerlos hacia adentro. A esta primera mitad de la palabra, a partir de ahora, la llamaré sin dos.
¿Cómo sería un mundo de existencia sin dos?
Imaginemos que no exista la obligatoriedad de elegir entre homosexual-heterosexual, femenino-masculino, gordx-flacx, blancx-negrx, hombre-mujer, campo-ciudad, casa-miento. El agregado, las mil opciones que quedan invisibilizadas y no pensadas desde el lenguaje y la mente, es lo que dará la riqueza, libertad y autonomía a la lesbianidad. “Debemos producir una transformación política de los conceptos claves, es decir, de los conceptos que son estratégicos para nosotrxs. Porque hay otra orden de lo material, la del lenguaje, y esta se va elaborando en base a estos conceptos estratégicos. Que a su vez está profundamente conectada al campo político donde todo lo que concierne al lenguaje, a la ciencia y al pensamiento, se refiere a la persona como subjetividad y a su relación con la sociedad. Y no podemos dejar esto dentro del poder de la mente hétero, o sea del pensamiento basado en la dominación” (Wittig, 1980). Continuando en la línea que nos trae Monique Wittig, abandonando la mente BI podríamos pensar en otras realidades y mundos. Yo lo siento como un cielo abierto, innúmeras posibilidades, montones de estrellas. Me veo acostada en el pasto, mirándolas e inventando nuevas formas de relacionarnos y de vivir. Me siento, nuevamente, acariciando la Luna.
Creo que es un avance necesario darse cuenta que las sexualidades son muchas y también va a depender del momento, de las personas, de muchas cosas. Creo que no podemos crear una categoría que en lugar de libertarnos, nos oprima. Escucho todo el tiempo historias de amigas y compañeras lesbianas que han estado con mujeres y ahora les gusta un varón. O simplemente les gusta tener sexo con hombres, o se sienten atraídas por chicos que parecen gays. Y hasta por gays. ¿Vamos a cuestionarlo? ¿Seremos las policías de nuestra “propia isla de Lesbos”? No podemos crear categorías “libertadoras” que nos opriman. Tampoco que nos de vergüenza, entre nosotras, contarnos que estamos con una persona de otro sexo. ¿Pero cómo?? ¿No eras lesbiana? ¿Qué voz grita más fuerte, la interior o la de afuera?
También sucede que hay parejas que a primera vista parecen heterosexuales, y al ver sus particularidades, podemos notar que son personas libertarias, contrarias al sistema y sería muy reduccionista decir que no pudieron romper con la heterosexualidad obligatoria y que el sistema les ha ganado.
La lesbianidad polítika
Hice esta introducción para llegar al lugar polítiko desde el cual me interesa posicionarme.
El desafío consiste en construir una consciencia colektiva y revolucionaria[5].
“El gran desafío no es solamente asumir que las posiciones de género y sexuales se multiplican y, entonces, que es imposible lidiar con ellas apoyadas en esquemas binarios; sino también admitir que las fronteras vienen siendo constantemente atravesadas y – lo que es todavía más complicado – que el lugar social en el cual algunxs sujetos viven es exactamente la frontera. (Lopes Louro, 2004: 28)
Traigo las palabras de Guacira Lopes Louro, con la idea de mostrar que por más que un sistema intente (re)encuadrarnos, siempre habrá quienes no quepan dentro, quienes por suerte (re)inventen sus vidas, espacios, cuerpos y sexualidades. La frontera es el lugar del no lugar, ¿es posible apropiarse de un espacio así? Pide cambio y atención todo el tiempo, demanda equilibrio y tensión. La frontera es un tercer lugar. Un tercer ojo donde se entrelazan varias lenguas.
“Quijano [Aníbal] no logra ver el genocidio contra las mujeres o el femicidio en Europa, que sucede paralelamente a la expulsión de los judíos y moros, y la colonización de América como parangón de la idea de raza. Quizá es esto lo que las feministas africanas e indígenas intuyen al proponer que el concepto de género impuesto en la colonia no existe como tal en sus sociedades. El antecedente histórico del genocidio de mujeres o feminicidio que significó la caza de brujas a lo largo de varios siglos en Europa no se había dado aún en sus territorios. Eso daría más tarde como efecto de colonización y la colonialidad de género que se desarrolla como parte de la estructura colonial”. (Mendoza, 2010: 24)
Es notable aquí, como nos muestra Breny Mendoza, cómo existen varias jerarquías dentro de las sociedades. Un hombre tan inteligente como Aníbal Quijano puede comprender la colonialidad, la esclavitud, lugares a los que los hombres pertenecen y están incluidos en su explotación, pero no deja de aliarse con sus fraternos hermanos de la clase hombre, cuando no reconoce ni puede ver el primer feminicidio del que haya registro en la historia de la humanidad. En este tipo de “no visiones”, es que se basa Adrianne Rich (1985) cuando escribe Heterosexualidad Obligatoria y Existencia Lesbiana, dando no solamente visibilidad, sino también EXISTENCIA a tantas lesbianas quemadas física y simbólicamente. La expresión existencia lesbiana es un grito que viene a mostrar lo que otros han intentado borrar y callar de la historia oficial.
La fuerza del sin dos, genera creatividad y movimiento. ReVela rebeldía.
Entendiendo y combatiendo las causas que producen las diferencias de clase, raza, género y un único modelo de sexualidad; ayudará a la comprensión de los mecanismos jerárquicos y piramidales en los que determinados grupos se paran y gozan de ciertos privilegios atropellando la libertad del resto, de la mayoría de la humanidad.
Dado que esas desigualdades son construidas por seres que dividen para reinar, bien podemos atacar la “monarquía” desde su raíz. O sea, ir a la matriz de esta sociedad y rehacerla en base a nuestras ganas, rebeldías, necesidades, antojos y luchas. Entiendo que la manera de desarmar este “imperio”, es entenderlo para poder desestabilizarlo. Si estudiamos y conocemos sus estructuras, podremos soñar con derribarlas.
Por eso, la lucha desde causas / banderas únicas o específicas, se mantienen en la superficie y en un cierto individualismo. Hay que levantar la mirada. La libertación estará en la imbricación de todas ellas ya que todas tienen una raíz socio-económica común. Todas ellas son “las otras” para el sistema.
“la lucha de sexos incluye la lucha de clases, pero la lucha de clases no incluye la lucha de sexos. Las feministas son, por lo tanto, izquierdistas genuinas. De hecho, están a la izquierda de lo que llamamos tradicionalmente la izquierda política.” (Beauvoir, 2009:261)
Juntando la idea de Simone, con la posición de Virginie Despentes (APUD Preciado, 2011), donde ella dice que los feminismos disidentes son el proletariado del feminismo, lo que me interesa tratar aquí son las lesbianidades disidentes, como proletarias de la lesbianidad eje-mónica. Justamente se trata de que no haya un único eje ni un modelo a seguir. Trascendiendo el DOS, lo percibiremos inmediatamente.
¿Quién sería el sujeto de la lesbiana polítika?
Acabamos de decir que es necesario trascender el DOS, así como las imposiciones sociales heteropatriarcales. Esto significa que una mujer/lesbiana pueda elegir a sus compañerxs sexuales de forma libre de todo posible dogma. Si como decía Monique Wittig (1980), “las lesbianas no somos mujeres, como no lo es tampoco ninguna mujer que no esté en relación de dependencia personal con un hombre”, esas mujeres que eligen compañeros hombres - sea de manera coyuntural o definitiva – pero no están en relación de dependencia con ellos, bien pueden ser lesbianas polítikas. Me parece importante llamar la atención de que no todas las mujeres que están con hombres hoy día son dependientes de ellos. Se hace necesario visibilizar ese poco, - soy consciente que no son tantas como nos gustaría - porque de lo contrario, se comete el error de caer en la invisibilidad de quienes salen de la norma y estaríamos colocándolas en la misma bolsa de quien no asume la necesidad de cambio.
Si bien no me propongo en este caso hacer una evaluación del movimiento feminista y sus aciertos y consecuencias, deseo hablar de las realidades que habito cuando veo algunas compañeras independientes / autónomas de sus compañeros, algunas de nuestro propio grupo Mulheres Rebeldes.
Leyendo recientemente el libro de Itziar Ziga, Devenir Perra, ella entrevista a algunas personas. Reconozco las palabras de Pilar, justamente de la misma forma que nosotras luchamos y actuamos “Estamos hablando de 1982. Luchábamos contra las agresiones, siempre detrás de los abusos en todos los sentidos. Nos reuníamos donde podíamos y cuando podíamos. Era un momento de enorme lucha a favor del aborto. Cuando había que reivindicar el lesbianismo, aunque yo no fuera lesbiana daba besos en la boca a todas las que hiciera falta”. (Ziga, 2009: 52)
Lo que nos une a todas es el objetivo común de libertación, la destrucción / desestabilización / eliminación / deconstrucción de una sociedad hétero patriarcal capitalista, de estar en pensamiento y en acción, de no respetar ninguna sexualidad eje-mónica, de estar en la lucha antiracista, y por sobre todo, nos encontramos en el climax, en el placer que sentimos en luchar, en rebelarnos a este sistema opresor.
Lesbianidad se estará oponiendo a ese sin dos, puesto que no será ni heterosexual, ni homosexual. Podríamos decir que en este caso es una tercera opción, la que viene a incomodar, a desequilibrar. A cuestionar lo ya fijado. La idea es mostrar la cantidad de posibilidades que pueden caber de deconstrucción de las sexualidades hegemónicas, desde una consciencia y práctica feminista radikal. Citando nuevamente a la pensadora francesa Monique Wittig, vemos que “Lesbianidad es el único concepto que conozco que está mas allá de las categorías de sexo (mujer y hombre), pues el sujeto designado (lesbiano) no es una mujer, ni económicamente, ni políticamente, ni ideológicamente.” (Wittig, 1980)
Sin dos no pretende estar adentro ni afuera, la idea es estar en movimiento, en pensamiento constante, fuera de todo sistema normalizador. Dentro de las lesbianidades y sexualidades polítikas no normativas.
¿Pero por qué una mujer que elige a sus compañeros sexuales hombres no macho[6], debería de llamarse lesbiana polítika?
Es una posición polítika, un grito ante tanta barbarie, un susto a las personas bien comportadas, una cachetada a las iglesias hipócritas. Si ellas están decididas a romper con tantas estructuras impuestas y valores torcidos de tanta moral negociada, muchas se ven reflejadas en otras mujeres y lesbianas, eligen la compañía de las brujas, la sororidad como parte del cotidiano, de experiencias de vida.
Pero ya se hablaba de la lesbiana política hace tiempo.
Voy a hacer mención de solo algunos casos sobre la utilización del término lesbiana polítika. Hay más, seguro, pero mi idea ahora es hacer un breve paneo sobre algunos significados que se le otorgan al término.
Sheila Jeffreys, EEUU, feminista lesbiana radical, actuante en los años 70, lo utilizaba como una valoración y politización del feminismo lesbiano. Ella traza la diferencia entre las feministas lesbianas y las lesbianas feministas, por eso cuando se refiere a las lesbianas políticas, lo hace con ánimos de enfatizar su posición política. Sheila se refiere a las lesbianas que sólo tienen sexo entre mujeres. Arriesgaría una posible herejía, cuando ella dice “las lesbianas deben repensar la conexión entre el sexo y la revolución" (Jeffreys, 1996: 94), encuentro que esta idea se complementa muy bien con la utilización que yo hago de la lesbiana polítika. Nuestra lucha va mucho más allá de la “sexualidad practicante”.
Adrienne Rich, EEUU, en 1980 escribe su famoso texto Heterosexualidad Obligatoria y Existencia Lesbiana. Aquí ella habla del continuum lesbiano como forma de resistencia a las imposiciones del heteropatriarcado donde no se restringía al plano sexual, su idea era incluir una gama de experiencias ginocéntricas que abarcase la formación de lazos de defensa contra la tiranía masculina al darse y recibir apoyo práctico y político. Si bien no utiliza el término de lesbiana polítika, la idea es muy parecida. Está presente la necesaria komplicidad entre mujeres / lesbianas.
Norma Mogrovejo, Perú - México, en su importante obra Un amor que se atrevió a decir su nombre, utiliza el término lesbiana política pero con un sentido diferente. Ella se cuestiona los orígenes de la lesbianidad y habla de aquellas mujeres que sienten que “nacen así” y otras que a partir de una consciencia feminista, llegarán a serlo, es a estas lesbianas sexuales que ella denominará lesbianas políticas. "el lesbianismo es una opción política, un rechazo consciente del patriarcado, de los roles tradicionales de las mujeres, de las limitaciones impuestas a las mujeres sobre el control de sus propias vidas. Es un abrazo consciente de las mujeres a las mujeres como sus vínculos emocionales, eróticos, y espirituales primarios…” (Mogrovejo, 2000: 151).
¿Modelo para armar o desarmar?
“Ideas que resurgen y llegan a mí sin llamarlas, cada vez que pienso en esa cantidad de mujeres que no encajan en el término, que no se sienten como tales, pero que tienen que amarrarse a él; cada vez que pienso en ese gran número de dominicanos y dominicanas que siendo de piel oscura o determinados rasgos físicos, que se asignan a la categoría racial de negro, no se definen a sí mismas/os como tales”. (Espinosa, 2007:25 )
Yuderkys Espinosa nos trae un interrogante muy interesante, qué pasa con todas esas personas que cotidianamente no entran en los casilleros asignados por el sistema. En un mundo que todo lo divide, las personas deben asumirse negras, lesbianas, indígenas. Pero qué sucede cuando no se identifican con esa marca puesta por el propio sistema. Qué sucede con las “mujeres” que no se ven así, que no necesitan de un marido al lado para poder ser completas y prefieren seguir sueltas, raíz de soltera. Qué pasa con el sin dos aplicado al género, las personas que no se identifican como dominicanas o dominicanos. ¿Dónde entran en el vocabulario las mil otras opciones? Y la pregunta que tan frecuentemente se escucha, ¿cómo se pronuncia la “x”, y la “@”?
¿Queremos crear nuevos casilleros, o levantar las compuertas, desalambrar las fronteras y dejar un terreno libre a la imaginación y consecuentes acciones? Vivir, es generar permanentemente nuevas palabras, conceptos, ideas.
Pronunciaciones.
Nos estamos manifestando. Escuchémonos, sintamos.
Como vengo sosteniendo desde el principio, no hay un único modelo de lesbiana, ¿queremos modelos a seguir? o existencias variadas y múltiples, cada una con sus personalidades, colores, tamaños, pelos, expresiones. Se trata de denunciar, de expresar de diferentes formas, la imposición a la heterosexualidad obligatoria, a un patriarcado que no queremos asumir en nuestros cuerpos rebeldes. Y mostrar que estamos en la búsqueda de una nueva sociedad.
Si hablamos de ver / visibilizar, debemos reconocer que hay una infinidad de formas y vidas polítikas disidentes a la norma, con la posibilidad – o no – de relacionarse sexualmente únicamente con mujeres. Creo que uno de los puntos interesantes acá, es la opción de sentirse nómade, de transitar la libertad.
Podríamos hablar de la cultura como una instancia móvil, no fija. Si es construida, bien puede ser modificada.
Así como el hecho de haber nacido en una familia heterosexual, no nos volverá necesariamente personas heterosexuales, la circunstancia de haber nacido en una clase dominante, no significará que la persona acuerde con esa lógica, como fue el caso del Che Guevara que nació en el contexto de una clase (muy) alta, y migró hacia la revolución.
Cuando vives en la frontera
la gente camina a través tuyo, el viento roba tu voz,
eres una burra, buey, un chivo expiatorio,
anunciadora de una nueva raza,
mitad y mitad – tanto mujer como hombre, ninguno –
un nuevo género. (Gloria Anzaldúa, 2011)
Es necesario el estado permanente de revolución y cuestionamientos, nada podrá instituirse porque desde el momento que ello suceda, se detiene el movimiento y se congelan los cambios.
Mientras exista la consciencia colektiva, la que es construida por una pluralidad del yo, formando un nosotrxs aktivo, siempre seremos parte, estaremos dentro.
La lesbiana polítika no tiene el objetivo de integrar las instituciones del sistema patriarcal capitalista, sino luchar contra ellas, porque son esos espacios que nos oprimen, que instalan día tras día la norma/lidad a seguir.
¿Plantearse el ser a-normal, sería continuar con la mente BI? ¿O es proponer estar fuera de las normas, de los actos normativos que eje-monizan la manada?
Así como nacer en una clase no significa necesariamente adherir a ella, lo mismo sucede con una cultura. Haber nacido o ser criadx en un ambiente determinado, no implica destino. Que a una mujer le guste relacionarse de manera sexo-afectiva con otras mujeres, no implicará que sea una lesbiana polítika, ni feminista, ni revolucionaria, ni queer. Cuántas lesbianas ya hemos visto, que tienen una cabeza más heterosexual que muchas sexo-disidentes. Tantas parejas de mujeres que optan por mantener los roles que enseña la escuela del patriarcado ¡y los reproducen a rajatabla!
Pero sí puede suceder al contrario, que una mujer feminista que se relacione sexualmente con hombres no macho, pueda ser una lesbiana polítika. Justamente estaríamos transitando la pluralidad de conceptos de la lesbianidad.
Así como el ser proletario no es a priori un sujeto revolucionario, tampoco lo es alguien por quebrar la heterosexualidad sin cuestionarse un poco más allá. Lo revolucionario estará en la profundidad y pluralidad de la lucha, en sus raíces.
¿Qué cosas el término sin dos viene a decirnos?
“alguna cosa sobre el tesoro que se disfraza, que está donde menos se espera, que es sólo cuestión de descubrirlo” (Lispector, 2009:198)
Aquí yace el kid de la cuestión. La propia lesbianidad atesora la respuesta, ya que el término es inherente a la acción.
Si conviven en la misma casa-palabra lesbianidad y sin dos, podríamos verlo como un tesoro a descubrir. Pocas personas lo ven y ahí está, al alcance de la vista, en la punta de la lengua, de… ¿cuántas bocas?
“Conforme Derrida, la lógica occidental opera, tradicionalmente, a través de binarios: este es un pensamiento que elige y fija una idea, una entidad o un sujeto como fundante o como central, determinado, a partir de ese lugar, la posición del “otro”, su opuesto subordinado. El término inicial es comprendido siempre como superior, mientras que el otro es su derivado, inferior”. (Lopes Louro, 2004: 42)
Lesbianidad ES. No se subordina a nadie, no es “la otra" de una sexualidad dominante. Lesbiana no es adjetivo de mujer, es sustantiva y sustanciosa en sí misma.
Nace en un sistema patriarcal, heterosexual, capitalista y viene a llamarnos la atención sobre ellos y pretende, con su presencia, deconstruir hasta eliminar todo rastro de la heterosexualidad obligatoria, del patriarcado en todas sus formas y así como de las clases hombre y mujer.
La lesbianidad polítika no admite jerarquías. Habita el círculo, enciende fogatas y baila al ritmo de la revolución. Ser lesbiana polítika es una fiesta en movimiento.
Que la tortilla se vuelva
Desde el movimiento social se llegará por otro camino a la revolución. Una vez más, demostrando que la existencia lesbiana se opone a cualquier binarismo, por la calle las lesbianas comenzarán a ser llamadas, peyorativamente, tortilleras.
En la cocina de mi abuela Victoria, aprendí ya de niña, que para preparar una tortilla primero se cuecen las papas en la sartén, luego se agregan los huevos y más tarde, ayudándose con una tapa de cacerola, se da vuelta todo el contenido. ¿Cuál podría ser la metáfora de todo esto? Asumirse lesbiana, tortillera, torta, trae en sí la necesidad de dar vuelta el contenido, mirar la realidad desde otro ángulo. ¿O será que ya se es lesbiana porque una comienza viendo la vida, sintiendo las sexualidades desde otro lado y con otro contenido?
Aquí entramos en un punto muy interesante. ¿Cualquier lesbiana que esté con otras mujeres tendrá esa capacidad? Yo me animaría a decir que sí en potencia, la lesbianidad viene con la semillita de la revuelta en forma latente, pero será con nuestras rebeldías y desobediencias aktivas, con capacidad de observación que estará en nosotras trabajar para dar vuelta esa realidad, o esas realidades en las que no haya más personas oprimidas.
En algunos casos, la lesbianidad será la puerta de entrada hacia una vida revolucionaria. En otros, cuando la sexualidad no sea específicamente entre mujeres, habrá otras puertas principales y la convergencia irá al mismo punto, a la libertación de toda la humanidad. Como explica un panfleto del grupo Ação Antisexista en Porto Alegre (2011) “La feminista radical sentirá la dominación que sufre como parte de un todo al percibir que la autoridad representada más íntimamente en la familia nuclear, es en realidad, una reproducción idéntica de autoridades mayores: El patrón, el estado, el rey, dios”. Podríamos concluir – una vez más - que las feministas radikales, son también lesbianas polítikas.
¿Y con la sexualidad?
¿La sexualidad entre mujeres, es fundamental para el cambio del cual estamos hablando? En un momento llegué a creer que sí, hay muchas teorías y escritos que hablan de la importancia del erotismo lésbico. En la práctica llegué a conocer otro lado de lo vivencial. Desde el 2008, en Porto Alegre, las Mulheres Rebeldes venimos articulando con varios grupos contra hegemónicos para el 29 de agosto, Día Nacional de la Visibilidad Lésbica. En nuestro grupo no tenemos un modelo único de sexualidad, sería contradictorio con lo que decimos y pensamos, pero todas somos sexo-disidentes, lesbianas polítikas. Así es el caso de una de las chicas que tiene su compañero y una hija de 7 años. Ellas vienen juntas a las marchas y llevan carteles. Desde afuera no se ve ninguna diferencia. Bien podría ser otra madre lesbiana yendo con su hija a manifestarse. ¿Alguien podría afirmar que esto no es vivencial? A todas nos pasa por el cuerpo, a algunas les genera unas preguntas, en cuanto otras se afirman en su autoestima. También se fortalecen los lazos afectivos. ¿Qué pasará por la cabecita de la niña, cuando en la escuela hablen mal de las lesbianas, peyorativamente de las tortas/tortilleras? Cuando para ella son términos que nacen politizados. Su visión del mundo ya está siendo modificada. Las proletarias de la lesbianidad, se hacen presentes.
Además, nunca sabemos cuando a una mujer le empieza a interesar otra/s. Sería dogmático y poco libertador tener que dividir al mundo de a dos, entre las lesbianas y las que no los son. O las que aun no lo son, o las que ya no lo son.
En lugar de caminar en esta lucha con miras hacia la libertad, hay grupos que deciden “normalizarse” y cuanto más parte sean de este sistema, mejor. Yo prefiero el lado queer. Como escribía hace unos años Beatriz Preciado
“En cuanto a los movimientos de liberación de gays y lesbianas, dado que su objetivo es la obtención de la igualdad de derechos y que para ello se basan en concepciones fijas de la identidad sexual, contribuyen a la normalización y a la integración de los gays y las lesbianas en la cultura heterosexual dominante, lo que favorece las políticas pro-familia, tales como la reivindicación del derecho al matrimonio, a la adopción y a la transmisión del patrimonio” (Preciado, 2011).
En cuanto estos grupos normalizadores están “ocupados” intentando asimilarse al sistema, nos-otras luchamos por la Ruptura de la Monogamia Obligatoria. Entiendo, como ya escribí una vez en un artículo que “Tenemos la sartén por el mango, y el mango también, para decir no a esta monogamia obligatoria que tanto nos oprime, cuya función básica es la reproducción del sistema del capital y de la propiedad privada, también en los cuerpos de las mujeres” (pessah, 2010).
Es interesante poder pensar la sociedad desde otro lado. En lugar de seguir constituyendo familias sanguíneas, podríamos crear núcleos afectivos. De esta manera tendremos la libertad de optar qué queremos ser, cómo queremos vivir y evitaremos la carga histórica que la iglesia y los mandatos patriarcales le han puesto a la palabra.
Komunidad – común unidad
Hablo desde el lugar de quien sueña – hace ya unos años – en vivir en una komunidad rural. Hace tiempo que mi deseo se viene despertando a construir y habitar un espacio komunitario entre lesbianas feministas. Pero con el tiempo, mis deseos y yo fuimos cambiando. Hoy no desearía un lugar sólo entre “mujeres” sino un espacio feminista anticapitalista. Eso quiere decir, una construcción colektiva con almas y cuerpos antipatriarcales. Ya no creo en una división biológica, le apuesto a una construcción de consciencia feminista, libertaria y colektiva.
Dejamos atrás el siglo XX, tal vez para entrar en el XXY.
Mientras tanto se preguntarán qué tienen que ver mis deseos de komunidad con este texto. Entiendo la común unidad como un acto de llevar a la práctica un laboratorio de vida. Es necesario pensar, leer, cuestionar, pero sin la acción, es casi como caminar con una sola pierna. Nos podemos caer y no solo lastimarnos, sino que dejaremos de avanzar.
Las comunidades traen al interior la mecánica patriarcal capitalista, por eso es preciso alternar constantemente entre teoría, al estudiar y debatir; y práctica, desde lo cotidiano. Es una dialéctica, pura práxis que poco la vemos implementada. Lxs revolucionarixs se dividen, así como en el trabajo capitalista, entre lxs que piensan y lxs que ejecutan. Esto, dentro de las comunidades, formaría una unidad vivencial fundamental. En otras palabras, la diferencia tajante de una komunidad, es la interacción políticamente con el contexto donde se ubica.
Como sostiene Julieta Paredes, integrante de Comunidad Mujeres Creando Comunidad en Bolivia, “nuestro feminismo quiere comprender desde nuestros cuerpos a nuestros pueblos, buscar con los hombres de nuestros pueblos y comunidades con la humanidad y con la naturaleza” (Paredes, 2010: 120). Es con la reflexión y la práctica unidas que podremos realmente cambiar esta sociedad, con una visión global del planeta, de la sociedad, de la humanidad que debemos pensar nuestras actuancias y cómo vivir en este mundo. A diferencia de Julieta, yo abro la propuesta únicamente a hombres no macho, a almas antipatriarcales. Es un tema muy complicado, por eso se necesita la práctica, mucha observación y (auto)crítica para ir caminando. Lo que sucede es que en la vida vemos hombres que ni siquiera reconocen que existe el sistema patriarcal, creen que todo eso es un invento occidental y blanco; pero resulta que en el momento de terminar de comer, ni se les ocurre lavar su plato, menos aún, el de las otras personas, cosa que socialmente sería exigido para una mujer.
No pretendo aquí hablar de exclusión, sino de afinidades, para poder avanzar. Hay gente que sostiene que debería haber opiniones contrarias para tratar con la realidad. Yo creo que las “realidades” están en todas partes y lo que noto, cuando las personas son muy diferentes, también lo son sus objetivos. Si no partimos de una línea básica común, se vuelve todo muy desgastante y se estanca el movimiento. Se confunden los objetivos y se acaba evaporando el horizonte dentro de una nebulosa.
No tengamos miedo a unirnos entre “parecidxs”, ni siquiera creo en lxs iguales. A veces los mayores problemas se presentan en lo cotidiano, porque a una persona no le gusta limpiar, otra habla de forma compulsiva, y una tercera deja la puerta de la heladera mucho tiempo abierta. Esas cosas acaban tomando proporciones gigantescas, con lo cual, siempre estaremos lidiando con los desafíos de este mundo en mucho niveles.
Nuevas formas de relaciones
La komunidad la pienso en un espacio rural, donde cada persona tenga la posibilidad de tener su cuarto propio, y muchos lugares en común. La arquitectura va a entablar, necesariamente, nuevas formas de relaciones; si pensamos en un lugar donde se pueda estar solxs cuando se lo desea, acompañadxs cuando así se lo quiera. Todo dependerá de nosotrxs. La propuesta es habitar, estudiar y trabajar en y desde un lugar polítiko.
En un espacio en el que no exista la propiedad privada, se podrán trabajar las relaciones afectivas, la desterritorialidad del “corazón”. Qué es para nosotrxs el amor, qué significado se le querrá dar. Por qué siempre se asocia este sentimiento con el romanticismo, viajar por sus raíces hasta entender los orígenes será necesario para crear nuevos cimientos de esta otra sociedad. Si como dice Coral Herrera Gómez (2011), el amor es un dispositivo de control, sería muy interesante llevar la lupa a este punto y así, entender sus causas.
Como toda Comunidad, va a precisar auto-sustentarse. Será necesario tener huertas y animales para consumo propio, pero también seminarios, encuentros y coloquios feministas que funcionen allí; así como estudios de permacultura. Sería lindo poder aprender a hacernos nuestras propias casas, no tener que contratar mano de obra sino utilizar las nuestras, como funciona en la práctica en tantas comunidades.
También, tendría que haber diferentes espacios para quien viene de afuera; tanto para participar de los encuentros, como para una vivencia komunitaria, una especie de hostal. Eso generaría ingresos e intercambios. También tener varias cooperativas funcionando, como una gráfica, panificación, una gran librería. Un centro de arte con exposiciones permanentes, obras de teatro, noches literarias a la luz de las velas, de la Luna y de las estrellas.
Qué emocionante sería tener un laboratorio permanente. Pruebas y errores, descubrimientos, conocimientos. Creo que esta komunidad tendría que proponerse como gran desafío, la construcción del futuro en que anhelamos vivir. Debe ser un reto fantástico sentirse parte de su elaboración.
¡Qué lindo es soñar!
Y a propósito, también tiene que haber espacios de creación colektiva, donde poder soñar juntas y perderse entre los bigotitos de la Beto Preciado, o fantasear con ser camionera y estar en las rutas de la vida, sólo mirando el paisaje.
La rebelión
Hay personas que tienen sangre caliente corriendo por sus venas y no se aguantan las injusticias que ven; pero no saben cómo canalizar sus rebeliones. ¿A dónde ir, cómo empezar?
Creo firmemente que cualquier persona puede ser rebelde, inclusive, hay etapas en la vida, como la adolescencia o la juventud temprana, que son propicias a las revueltas. Conforme el tiempo vaya pasando, será el grado de consciencia, posición política y compromiso, lo que hará la diferencia para no asimilarse al “confort” de bajar los brazos ofrecido por el sistema capitalista.
Una vez más me haré la misma pregunta, ¿Cuál será el factor determinante, lo que defina, que una persona sea rebelde en la adolescencia y después ya no? Cuántas personas vemos que con el paso del tiempo, cruzan de vereda. ¿Qué será que sucede con personas de vidas parecidas, para que una elija la lucha, y la otra, se vuelva un/a explotador/a del sistema? O un autómata que se sienta en el sillón a mirar tv 15 horas al día. Que una lesbiana viva dentro del armario, mientras que en la misma ciudad/barrio, otra sea aktivista polítika.
Una de las respuestas posibles, podría ser que hay personas que se dan el tiempo de buscar y encontrar. La persistencia es una actitud ante la vida. Otras, le creen demasiado rápido al sistema que grita a cuatro vientos su slogan favorito “las utopías no existen”, “capitalismo no es ideología, marxismo sí” dicho esto de una forma peyorativa.
Nadie nace con actitud radikal, esta también es una construcción social. Un aprendizaje constante que precisa de muchas horas de reflexión, de acción de volver a pensar para seguir actuando. Por eso creo que los grupos de autoconsciencia, como comenzaron a hacer las feministas en los años 70’, fueron tan importantes, de hecho, siguen siendo referencia de una época muy radikal. Lástima que en Nuestra América, en esa época, llegaba un ave de mal agüero. Un plan en el pico de un Cóndor atravesaba un cielo tenebroso. Venía con intenciones de destruirlo todo.
Pero todo, todo, no pudo, porque donde hubo fuego, cenizas quedan. Y nos-otras de hogueras y brujas, entendemos. De esa sabiduría se erguiría nuestra ave Fénix para llevarnos a viajar nuevamente con nuestras hermanas brujas de los años 70’, rearmar y habitar los sueños radikales de entonces, buscar el espíritu del 68’, que en tantas ciudades del mundo, no solamente la juventud, se levantaba a soñar.
Crear espacios para estudiar y comprender nuestra historia, tan apagada, tergiversada, adormecida por la dictadura patriarcal. Por eso le apuesto a una komunidad latinoamericana y caribeña, podría ser una referencia mayúscula para la herstoria, presente y futuro de lesbianas y mujeres.
Es necesario crear un laboratorio de rebeldías, de personas que sueñen y construyan otros mundos, canalizar la desconformidad de la adolescencia, y aprovechando el envión, seguir estudiando para llegar a las raíces del sistema. ¡Esta sí que sería una buena tortilla!
Entre conocer el mundo y tomar una posición aktiva, estará el desafío.
Parte de esta construcción
Si a tantos años del comienzo de la lucha feminista, no sentimos que nos podemos abrir a otrxs sujetos que demuestren activamente su convicción – me refiero aquí no solo a la palabra y ganas de participar, también a la acción concreta – sería como reconocer que nuestra lucha ha fracasado.
Cuántas mujeres han estado casadas, han nacido niñxs, crecido y hoy podrían ser parte de esta construcción, con otras visiones y otros pensamientos anti patriarcales. Cuántas mini komunidades pueden haber existido en diferentes lugares, sin que hayamos tenido conocimiento.
Por todo esto, me parece vital que todxs y cadx unx de nosotrxs pueda aportar sus condimentos, conocimientos, rabias, saberes para hacer un rico contenido para hacer nuestra tortilla que pueda dar vuelta esta realidad. Teniendo en cuenta que dar vuelta no quiere decir, necesariamente, invertirla en 180º.
Todo debe ser dialéctico. Hasta el sexo. Aproximación lenta, movimiento suave, más fuerte, más lento. Se detiene, se agita, entra, sale, vuelve a entrar, juega, goza, grita. Descansa.
Porto Alegre, marzo de 2011
Referencias Bibliográficas
Beauvoir, Simone de. (2009) El segundo sexo 25 años después. Entrevista con Simone de Beauvoir in castilhos, clarisse y pessah, marian. (org.) En rebeldía de la bloga al libro. Porto Alegre: colección Libertaria.
Espinosa Miñoso, Yuderkys. 2007. Escritos de una lesbiana oscura. Buenos Aires: editorial en la frontera.
Grupo Ação Antisexista (2010) http://anarcopunk.org/acaoantisexista/ . Entrada: 10-01-2011.
Jeffreis, Sheila. (1996) La herejía lesbiana. Feminismos. Madrid: Ediciones Cátedra. Universitat de Valencia. Instituto de La Mujer.
Lispector, Clarice. 2009. Clarice na cabeceira. Rio de Janeiro: editora Rocco.
Lopes Louro, Guacira. 2004. Um corpo estranho. Ensaios sobre sexualidade e teoría queer. Belo Horizonte: editora Autêntica.
Mendoza, Breny. 2010. La epistemología del sur, la colonialidad del género y el feminismo latinoamericano in Espinosa Miñoso, Yuderkys (coord.). Aproximaciones críticas a las prácticas teórico-políticas del feminismo latinoamericano. Buenos Aires: editorial en la frontera, p. 19-36.
Mogrovejo, Norma. 2000. Un amor que se atrevió a decir su nombre. México, D.F.: editorial Plaza y Valdés.
Paredes, Julieta. 2010. Espinosa Miñoso, Yuderkys (coord.). Hilando fino desde el feminismo indígena comunitario in Aproximaciones críticas a las prácticas teórico-políticas del feminismo latinoamericano. Buenos Aires: editorial en la frontera, p: 117-120.
pessah, marian (2010)

Preciado, Beatriz. 2011. Mujeres en los márgenes in El País, España. http://www.elpais.com/solotexto/articulo.html?xref=20070113elpbabese_1&type=Tes

Rich, Adrienne (1985) Heterosexualidad Obligatoria y Existencia Lesbiana: revista “Nosotras que nos queremos tanto”. Madrid: editorial Colectivo de Lesbianas Feministas, n. 03, nov.
Wittig, Monique. 1980. Ninguém nasce mulher. La mente hétero
Ziga, Itziar. 2009. Devenir Perra. España: editorial Melusina.


Ser Lésbica ou Lésbika polítika[1]
por marian pessah[2]

Lésbica. Palavra, conceito, ideia polítika[3] que começa com LES BI
L de Liberdade, de Luciérnaga[4]. Luar.

Um dia recebi uma mensagem de Tania Navarro Swain, me falando que a edição da revista Labrys, que estava sendo preparada, seria um dossiê sobre Lesbianismo.  Me perguntava se queria participar. Em seguida, minha boca começou a sorrir de um lado só, como faz às vezes, enquanto o outro lado ficou pensativo. Por um lado seu convite me deixava feliz, esse era o lado que sorria, enquanto o outro começava a perceber que meu corpo estava querendo arriscar “a mais” e indagar sobre algumas questões que as vezes me aparecem como estrelinhas viajantes. Ideias fugazes, como luciérnagas no meio do campo. Quando era criança, esses bichinhos me produziam una especial fascinação. Corria detrás deles com um saleiro na mão, com toda a delicadeza que uma menina - que não gostava de vestir saias - podia ter. Pegava eles no ar e os ia colocando num vidrinho verde, assim, acreditava ter uma lanterna caseira.  Minha emoção acariciava a lua.
Passariam anos até compreender que o cativeiro nunca gera luz.
A falta de liberdade, de luz, não ilumina, incomoda.
Creio que estava buscando a escusa para me sentar a pensar sobre a pluralidade de conceitos que há dentro da palavra lesbianidade e[5]. Alguns deles ainda estarão me esperando num saleiro, dentro meu, e gostaria deixá-los voar. Quero aproveitar a ocasião e me desculpar com os bichinhos, que com tantas ilusões pegava entre os meus dedos e já não voaram, nem cantaram, nem deram luz.

Dedico este texto às luciérnagas, vagalumes que existem em nós.

Ser lésbica, o lésbika?
Uma das acepções do termo lesbianidade e, refere-se a uma “opção” sexual em que uma mulher se une afetiva e/ou sexualmente a outra. A palavra lésbica se origina da ilha de Lesbos, junto com Safo, uma manhã de sol, e um pouco de vento. Safo foi uma poetisa rebelde que viveu na Grécia durante o século VII AC. Infelizmente a maior parte do seu trabalho foi queimado porque era uma contestadora e isso pouco agrada ao stablishment  de qualquer época. Os versos que sobreviveram nos deixam a primeira referência de uma mulher que amou/esteve sexo-eróticamente com outras mulheres. Para dar visibilidade a este lado da herstoria[6], é que se opta por recuperar o termo.

Brincando e fazendo trocadilho com as palavras, me dei conta que em inglês, o prefixo LESs significa SEM; em quanto que em português BI significa DOIS. Fiquei tentada em unir estes conceitos e voltar a olhá-los desde outro lugar, resignificando-os.  Essa primeira metade da palavra, a partir de agora, a chamarei sem dois.  

Como seria um mundo de existência sem dois?
Imaginemos que não existisse a obrigatoriedade de escolher entre homossexual-heterossexual, feminino-masculino, gordx-magrx, brancx-negrx, homem-mulher. O acréscimo, as mil opções que ficam  invisibilizadas e não pensadas desde a linguagem e a mente, é o que dará a riqueza, liberdade  e autonomia  à lesbianidade e. Como nos fala Monique Wittig:Devemos produzir uma transformação política dos conceitos-chave, quer dizer, conceitos estratégicos para nós. Porque há outra ordem material, a da linguagem, e esta vai sendo elaborada com base nesses conceitos estratégicos. Esta ordem, por sua vez, está profundamente conectada ao campo político onde tudo o que concerne à linguagem, à ciência e ao pensamento, se refere às pessoas como subjetividade na sua relação com a sociedade. Não podemos deixar isso dentro do poder da mente hétero, ou seja, do pensamento baseado na dominação” (Wittig, 1980). Continuando com essa linha de pensamento pode-se afirmar que abandonando a mente BI poderíamos pensar em outras realidades e mundos. Eu sinto como se fosse um céu aberto, inúmeras possibilidades, montões de estrelas. Vejo-me deitada na grama, olhando e inventando novas formas de relações e de vidas. Sinto-me, novamente, acariciando a Lua.  
Creio que é um avanço ou passo necessário se dar conta que as sexualidades são muitas e variadas, às vezes dependerá do momento, das pessoas, de infinitas variantes. Não podemos criar categorias que, em lugar de nos libertarem, nos oprimam. Escuto seguidamente amigas e companheiras lésbicas que num dado momento se interessam por meninos. Ou, simplesmente, gostam de ter sexo com homens, ou se sentem atraídas por meninos que parecem gays. E até por gays. Vamos questionar isto? Seremos as patrulhas da nossa “própria ilha de Lesbos”? Não podemos criar categorias “libertadoras” que nos oprimam, que permitam que a gente sinta vergonha de, entre nós, contar que estamos com uma pessoa de outro sexo.
Também pode suceder, quando conhecemos alguns casais que a primeira vista pensamos que são heterossexuais, e ao perceber suas particularidades podemos notar que são pessoas libertárias, contrárias ao sistema. Nesses casos é muito reducionista dizer que não conseguiram romper com a heterossexualidade obrigatória e que o sistema ganhou.

A lesbianidade e polítika
Fiz esta introdução para chegar ao lugar polítiko de onde quero me posicionar.
O desafio consiste em construir uma consciência coletiva e revolucionária[7].

“O grande desafio não é apenas assumir que as posições de gênero e sexuais se multiplicaram e, então, que é impossível lidar com elas apoiadas em esquemas binários; mas também admitir que as fronteiras venham sendo constantemente atravessadas e – o que é ainda mais complicado – que o lugar social no qual alguns sujeitos vivem é exatamente a fronteira”. (Lopes Louro, 2004: 28)

Trago as palavras da Guacira Lopes Louro, com o intuito de mostrar que por mais que um sistema tente nos (re)enquadrar, sempre haverá quem não caiba dentro, quem felizmente (re)invente suas vidas, espaços, corpos e sexualidades. A fronteira é o lugar do não lugar, é possível se apropriar de um espaço assim? Pede mudanças e atenção o tempo todo, demanda equilíbrio e tensão. A fronteira é um terceiro lugar. Um terceiro olho onde se entrelaçam varias línguas.

“Quijano [Aníbal] não consegue enxergar o genocídio contra as mulheres ou femicidio na Europa, que sucede paralelamente à expulsão dos judeus e mouros, e à colonização da América como semelhança da ideia de raça. Talvez seja isso o que as feministas africanas e indígenas intuem ao propor que o conceito de gênero imposto na colônia não existe como tal nas suas sociedades. O antecedente histórico do genocídio das mulheres o feminicidio que significou a caça de bruxas ao longo de vários séculos na Europa não tinha se dado ainda nos seus territórios. Isso daria mais tarde como efeito de colonização e a colonialidade de gênero que se desenvolve como parte da estrutura colonial”. (Mendoza, 2010: 24)

É interessante observar nas palavras da Breny Mendoza, como existem varias hierarquias dentro das sociedades. Um homem tão inteligente como Aníbal Quijano pode compreender a colonialidade, a escravidão, lugares aos que os homens pertencem e estão incluídos na sua exploração, mas não deixa de se aliar com seus fraternos irmãos da classe homem, quando não reconhece nem consegue enxergar o primeiro feminicidio registrado na historia da humanidade. Neste tipo de “não visões”, é que se baseia Adrianne Rich (1985) quando escreve Heterossexualidade Obrigatória e Existência Lésbica, dando não somente visibilidade, mas também EXISTENCIA a tantas lésbicas queimadas física e simbolicamente. A expressão existência lésbica é um grito que vem a mostrar o que outros têm tentado apagar e calar da historia oficial.

A força do sem dois, gera criatividade e movimento. ReVela reBeldia.

Entendendo e combatendo as causas que produzem as diferenças de classe, raça, gênero e um único modelo de sexualidade ajudará a compreensão dos mecanismos hierárquicos e piramidais em que determinados grupos se posicionam e gozam de certos privilégios atropelando a liberdade do resto, da maioria da humanidade.
Dado que essas desigualdades são construídas por seres que dividem para reinar, bem podemos atacar a “monarquia” desde sua raiz. Ou seja, ir à matriz da sociedade e refazê-la em base a nossas vontades, rebeldias, necessidades e lutas. Entendo que a maneira de desarmar este “império”, é primeiramente, entender como ele funciona para assim poder desestabilizá-lo e derrubá-lo.
Por isso, a luta desde causas / bandeiras únicas ou específicas, fica na superfície e num certo individualismo. Temos que olhar mais profundo. A libertação estará na imbricação de todas elas, pois todas têm uma raiz socioeconômica comum. Todas elas são “as outras” para o sistema.
“a luta de sexos inclui a luta de classes, mas a luta de classes não inclui a luta de sexos. Poderíamos concluir que as feministas são genuínas lutadoras de esquerda. De fato, estão à esquerda do que chamamos tradicionalmente a esquerda política.” (Beauvoir, 2009:261)
Unindo a ideia da Simone, junto com a posição de Virginie Despentes (APUD Preciado, 2011), onde ela diz que os feminismos dissidentes são o proletariado do feminismo, do que me interessa falar aqui são as lesbianidade es dissidentes, como proletárias da lesbianidade e hegemônica. Estou tentando tirar os eixos do lugar, desta forma também não haverá um modelo a seguir. Transcendendo o DOIS, o perceberemos imediatamente.

Quem seria o sujeito da lesbianidade e polítika?
Acabamos de dizer que é necessário transcender o DOIS, assim como as imposições sociais do heteropatriarcado. Isto significa que uma mulher/lésbica pode escolher suas/seus companheirxs sexuais de forma livre de todo possível dogma. Se como dizia Monique Wittig (1980), “as lésbicas não são mulheres, como também não é nenhuma mulher que não esteja em relação de dependência pessoal com um homem”, essas mulheres que escolhem companheiros homens - seja de maneira conjuntural ou definitiva – mas não estão em relação de dependência com eles, bem podem ser lésbicas polítikas. Me parece importante chamar a atenção que não todas as mulheres que estão com homens hoje são dependentes deles. Faz-se necessário visibilizar esse fato, - estou ciente que não são tantas quanto gostaríamos - porque do contrario se cometeria o erro de cair na invisibilidade de quem sai da norma e estaríamos nos colocando no mesmo saco de quem não assume a necessidade de mudança.
Embora não me proponha neste momento a fazer uma avaliação do movimento feminista, e os seus avanços e consequencias, desejo falar das realidades que habito quando vejo algumas companheiras independentes / autônomas dos seus companheiros, algumas de nosso próprio grupo Mulheres Rebeldes.
Dentre as entrevistas que aparecem no livro Devenir Perra de Itziar Ziga, achei nas palavras de Pilar, semelhanças na forma que nós atuamos “Estamos falando de 1982. Lutávamos contra as agressões, sempre detrás dos abusos em todos os sentidos. Reuníamo-nos onde nos era possível e quando podíamos. Era um momento de enorme luta a favor do aborto. Quando havia que reivindicar o lesbianismo, embora eu não fosse lésbica, beijava na boca a todas as que fizesse falta”. (Ziga, 2009: 52)
O que nos une a todas é o objetivo comum de libertação, a destruição / desestabilização / eliminação / desconstrução de uma sociedade hétero patriarcal capitalista e racista, estar em pensamento e em ação, não respeitar nenhuma sexualidade hegemônica, estar ativamente na luta antiracista, e por sobre todo, nos encontrarmos no climax, no prazer que sentimos em lutar, nos rebelando a este sistema opressor.

Lesbianidade e se estará opondo a esse sem dois, dado que não será nem heterossexual, nem homossexual. Poderíamos dizer que neste caso é uma outra opção, que vem a incomodar, a desequilibrar. A questionar o já fixado.  A ideia é mostrar a quantidade de possibilidades que podem caber de desconstruções das sexualidades hegemônicas, desde uma consciência e prática feminista radikal. Citando novamente a pensadora francesa Monique Wittig, vemos que “Lesbianidade é o único conceito que conheço que está alem das categorias de sexo (mulher e homem), pois o sujeito designado (lesbiano) não é uma mulher, nem economicamente, nem politicamente, nem ideologicamente.” (Wittig, 1980)
Sem dois não pretende estar dentro nem fora, a ideia é estar em movimento, em pensamento constante, fora de todo sistema normalizador. Dentro das lesbianidades e sexualidades polítikas não normativas.
Mas por que uma mulher que escolhe os seus companheiros sexuais homens não macho[8], deveria de ser chamada lésbika polítika?
É uma posição polítika, um grito ante tanta barbárie, um susto às pessoas bem comportadas, una pancada às igrejas hipócritas. Se elas estão decididas a romper com tantas estruturas impostas e valores torcidos de tanta moral negociada, muitas se vem refletidas em outras mulheres e lésbicas, escolhem a companhia das bruxas, a sororidade como parte do cotidiano, das experiências de vida.

 Mas já se falava da lésbica política faz tempo.
Vou fazer menção de só alguns casos sobre a utilização do termo lésbica política. Há mais, certamente, mas minha ideia neste momento é fazer um breve recorrido sobre alguns significados que se outorgam ao termo. 
Sheila Jeffreys, EEUU, feminista lésbica radical, atuante nos anos 70, o utilizava como uma valoração e politização do feminismo lésbico. Ela marca uma diferença entre as feministas lésbicas e as lésbicas feministas, por isso, quando se refere às lésbicas políticas, o faz com o objetivo de enfatizar sua posição política. Sheila refere-se às lésbicas que só tem sexo entre mulheres. Arriscaria uma possível heresia, quando ela diz “as lésbicas devem repensar a conexão entre o sexo e a revolução" (Jeffreys, 1996: 94), penso que esta ideia se complementa muito bem com a utilização que eu faço da lésbika polítika. Nossa luta vá muito além da “sexualidade praticante”.
Adrienne Rich, EEUU, em 1980 escreve seu famoso texto Heterossexualidade Obrigatória e Existência Lésbica. Aqui ela fala do continuum lesbiano como forma de resistência às imposições do heteropatriarcado onde não se restringia ao plano sexual, sua ideia era incluir uma gama de experiências ginocentricas que abrangesse a formação de laços de defesa contra a tirania masculina na hora de dar e receber apoio prático e político. Embora ela não utilize o termo lésbica política, a ideia é muito parecida. Está presente a necessária kumplicidade entre mulheres / lésbicas.
Norma Mogrovejo, Perú - México, na sua importante obra Um amor que se atreveu a dizer seu nome, utiliza o termo lésbica política, mas com um sentido diferente. Ela se questiona as origens da lesbianidade e fala daquelas mulheres que sentem que “nascem assim” e outras que a partir de uma consciência feminista, chegarão a sê-lo, é a estas lésbicas sexuais que ela denominará lésbicas políticas. “... o lesbianismo é uma opção política, uma rejeição consciente do patriarcado, dos papéis tradicionais das mulheres, das limitações impostas às mulheres sobre o controle das suas próprias vidas. É um abraço consciente das mulheres às mulheres como seus vínculos emocionais, eróticos, e espirituais primários…”  (Mogrovejo, 2000: 151).

Modelo para armar ou desarmar?

“Ideias que ressurgem e chegam a mim sem chamá-las, cada vez que penso nessa quantidade de mulheres que não se encaixam no termo, que não se sentem como tais, mas que tem que se amarrar a ele; cada vez que penso nesse grande número de dominicanos e dominicanas que sendo de pele escura ou determinados traços físicos, que são atribuídos à categoria racial de negro, não se definem a si mesmas/os como tais”. (Espinosa, 2007:25)

Yuderkys Espinosa nos trás um interrogante muito interessante: o que se passa com todas essas pessoas que cotidianamente não entram nos quadradinhos designados pelo sistema. Num mundo que tudo divide, as pessoas devem se assumir negras, lésbicas, indígenas. Mas o que sucede quando não se identificam com essa marca colocada a fogo pelo sistema? O que sucede com as “mulheres” que não se enxergam assim, que não necessitam de um marido do lado para poder ser completas e preferem seguir soltas - raiz de solteira. O que sucede com o sem dois aplicado ao gênero, as pessoas que não se identificam como dominicanas ou dominicanos. Onde entram no vocabulário as mil outras opções? E a pergunta que tão frequentemente é escutada, como se pronuncia a “x”, e a “@”?
Queremos criar novos quadradinhos, ou levantar as comportas, derrubar as fronteiras e deixar um terreno livre à imaginação e consequentes ações? Viver é gerar permanentemente novas palavras, conceitos, ideias.
Pronunciações.
Estamos nos manifestando. Escutemos, sintamos.

Como venho colocando desde o principio, não há um único modelo de lésbica, queremos modelos a seguir? Ou existências variadas e múltiplas, cada uma com suas particularidades, cores, tamanhos, cabelos, expressões. Trata-se de denunciar, de expressar de diferentes formas, a imposição à heterossexualidade obrigatória, a um patriarcado que não queremos assumir em nossos corpos rebeldes. Mostrar que estamos na procura de uma nova sociedade.
Se falamos de ver / visibilizar, devemos reconhecer que há uma infinidade de formas e vidas polítikas dissidentes da norma, com a possibilidade – ou não – de se relacionar sexualmente unicamente com mulheres. Creio que um dos pontos interessantes aqui é a opção de se sentir nômade, de transitar a liberdade.
Poderíamos falar da cultura como uma instancia móvel, não fixa. Se é construída, bem pode ser modificada.
 Assim como o fato de ter nascido numa família heterossexual, não nos tornará necessariamente pessoas heterossexuais, a circunstância de ter nascido numa classe dominante, não significará que a pessoa concorde com sua lógica, como foi o caso do Che Guevara que nasceu no contexto de uma classe (muito) alta, e migrou até a revolução.

Cuando vives en la frontera
la gente camina a través tuyo, el viento roba tu voz,
eres una burra, buey, um chivo expiatorio,
anunciadora de una nueva raza,
mitad e mitad – tanto mujer como hombre, ninguno –
um nuevo género. (Gloria Anzaldúa, 2011)

Se faz necessário o estado permanente de revolução e questionamentos, nada poderá ser instituído porque desde o momento que isso acontecer, o movimento será detido e congelarão as mudanças.
Desde que exista a consciência coletiva, aquela que é construída por uma pluralidade de eus, formando um nós ativo, sempre seremos parte, estaremos dentro.
A lésbika polítika não tem o objetivo de integrar as instituições do sistema patriarcal capitalista, mas sim lutar contra elas, porque são esses espaços que nos oprimem, que instalam dia a dia a norma/lidade a seguir.
Se propor a ser a-normal seria continuar com a mente BI? Ou é propor estar fora das normas, dos atos normativos que hegemonizam a manada?

Assim como nascer numa classe não significa necessariamente aderir a ela, o mesmo sucede com uma cultura. O fato de ter nascido ou ser criadx num ambiente determinado, não implica destino. Que uma mulher goste de se relacionar de maneira sexo-afetiva com outras mulheres, não implicará que seja una lésbika polítika, nem feminista, nem revolucionária, nem queer. Quantas lésbicas já vimos que tem uma cabeça mais heterossexual que muitas sexo-disidentes. Tantos casais de mulheres que optam por manter os papéis que ensina a escola do patriarcado e os reproduzem exatamente como o sistema manda.
Mas é possível que aconteça ao contrario, uma mulher feminista que se relaciona sexualmente com homens não machos, pode ser uma lésbika polítika. Nesse caso estaríamos justamente transitando a pluralidade de conceitos da lesbianidade.
Assim como o ser proletário não é a priori um sujeito revolucionário, também não o é alguém que não viva dentro dos limites da heterossexualidade sem se questionar mais além dessa situação. O revolucionário estará na profundidade e pluralidade da luta, nas suas raízes.

Que coisas o termo sem dois vem a dizer?
 “alguma coisa sobre o tesouro que se disfarça, que está onde menos se espera, que é só descobrir” (Lispector, 2009:198)

Aqui esta o nó da questão. A própria lesbianidade  nos surpreende com a resposta, já que o termo é inerente à ação.
 Se convivem na mesma casa-palavra lesbianidade e sem dois, poderíamos vê-los como um tesouro a descobrir. Poucas pessoas o enxergam e ai está visível, na ponta da língua, de… quantas bocas?

“Conforme Derrida, a lógica ocidental opera, tradicionalmente, através de binários: este é um pensamento que escolhe e fixa uma ideia, uma entidade ou um sujeito como fundante ou como central, determinado, a partir desse lugar, a posição do “outro”, seu oposto subordinado. O termo inicial é compreendido sempre como superior, em tanto que o outro é seu derivado, inferior”. (Lopes Louro, 2004: 42)

Lesbianidade É. Não se subordina a ninguém, não é “a outra" de uma sexualidade dominante. Lésbika não é adjetivo de mulher, é substantiva e substanciosa em si mesma.
Nasce num sistema patriarcal, heterossexual, classista e racista chegando a chamar a atenção sobre eles e pretende, com sua presença, desconstruir até eliminar todo rastro da heterossexualidade obrigatória, do patriarcado em todas suas formas e assim como das classes homem e mulher.
A lesbianidade polítika não admite hierarquias. Habita o círculo, acende fogueiras e dança ao ritmo da revolução. Ser lésbika polítika é uma festa em movimento.

“Que la tortilla[9] se vuelva”
Desde os movimentos sociais se chegará por outro caminho à revolução. Uma vez mais, demonstrando que a existência lésbika opõe-se a qualquer binarismo, pelas ruas as lésbicas começarão a ser chamadas, pejorativamente, tortilleras.
Na cozinha da minha avó Victoria, apreendi, já de criança, que para preparar uma tortilla, primeiro é preciso fritar as batatas, depois se acrescentam os ovos e mais tarde, com a ajuda de uma tampa de panela, se vira todo o conteúdo. Qual seria a metáfora de tudo isso? Se assumir lesbika, tortillera ou sapatão, traz em si a necessidade de chutar o apreendido até agora e virar o conteúdo, olhar a realidade a partir de outra perspectiva. Ou será que já se é lésbika porque a gente começa vendo a vida, sentindo as sexualidades desde outro lado e com outro conteúdo?
Aqui entramos num ponto muito interessante. Qualquer lésbica que namore com outras mulheres terá essa capacidade? Eu me atreveria a dizer que sim, pelo menos potencialmente a lesbianidade traz em si a semente da revolta, ainda que em forma latente. Porém, somente com nossas rebeldias e desobediências ativas e capacidade de observação, é que teremos que trabalhar para virar essa realidade, ou essas realidades, onde não existam mais pessoas oprimidas.
Em alguns casos, a lesbianidade pode ser a porta de entrada para uma vida revolucionária. Em outros, quando a sexualidade não seja especificamente entre mulheres, haverá outras portas principais e a convergência irá ao mesmo ponto, a libertação de toda a humanidade. Como coloca um panfleto do grupo Ação Antisexista em Porto Alegre (2011) “A feminista radical sentirá a dominação que sofre como parte de um todo ao perceber que a autoridade representada mais intimamente na família nuclear, é na realidade, uma reprodução idêntica de autoridades maiores: O patrão, o estado, o rei, deus”.  Poderíamos concluir – mais uma vez - que as feministas radikais, são também lésbikas polítikas.

E com a sexualidade?
A sexualidade entre mulheres é fundamental para uma mudança como a que nos estamos referindo? Num momento cheguei a acreditar que sim, há muitas teorias e escritos que falam sobre a importância do erotismo lésbico. Mas na prática cheguei a conhecer outro lado. Desde 2008, em Porto Alegre, as Mulheres Rebeldes vimos nos articulando com vários grupos contra hegemônicos para o 29 de agosto, Dia Nacional da Visibilidade Lésbica. No nosso grupo não temos um modelo único de sexualidade, seria contraditório com o que dizemos e pensamos, mas todas somos sexo-dissidentes, lésbikas polítikas. Uma das meninas tem o seu companheiro e uma filha de 7 anos. Elas vem juntas às marchas e portam cartazes e faixas. Olhando de fora não dá para perceber nenhuma diferença. Bem poderia ser apenas outra mãe lésbica indo com a sua filha a manifestação. Alguém poderia afirmar que isto não é vivencial? A todas nos passa pelo corpo, a algumas gera perguntas, enquanto outras se afirmam na sua autoestima. Também se fortalecem os laços afetivos. O que passará pela cabecinha da criança, quando na escola falem mal das lésbicas, pejorativamente das tortas/sapatão, quando para ela são termos que nascem politizados? Sapatão contra toda opressão. Sua visão do mundo já está sendo modificada.
As proletárias da lesbianidade se fazem presentes.
Além disso, nunca sabemos quando uma mulher pode começar a se interessar por outra/s. Seria dogmático e pouco libertador ter que dividir o mundo em dois, entre as lésbikas e as que não o são. Ou as que ainda não são, ou as que já não são.
 Em lugar de caminhar nesta luta olhando para a liberdade, há grupos que decidem “se normalizar” e quanto mais parte sejam deste sistema, melhor. Eu prefiro o lado queer. Como escrevia faz uns anos Beatriz Preciado
“... os movimentos de liberação de gays e lésbicas, dado que seu objetivo é a obtenção da igualdade de direitos e que para isto se baseiam em concepções fixas da identidade sexual, contribuem para a normalização e integração dos gays e das lésbicas na cultura heterossexual dominante, o que favorece as políticas pro-família, tais como a reivindicação do direito ao matrimonio, a adoção e a transmissão do patrimônio” (Preciado, 2011).
Enquanto esses grupos normalizadores estão “ocupados” tentando ser assimilados pelo sistema, nós lutamos pela Ruptura da Monogamia Obrigatória. Entendo como já escrevi uma vez num artigo que “Estamos com a faca e o queijo na mão para dizer não a essa monogamia obrigatória que tanto nos oprime, cuja função básica é a reprodução do sistema do capital e da propriedade privada também nos corpos” (pessah, 2010).
É interessante poder pensar na sociedade do outro lado. Em lugar de seguir constituindo famílias sanguíneas, poderíamos criar núcleos afetivos. Dessa maneira teremos a liberdade de optar pelo que queremos ser, como queremos viver e evitaremos a carga histórica que a igreja e os mandatos patriarcais têm colocado ao termo.


Komunidade – comum unidade
Falo a partir de quem tem – faz uns anos - o sonho de viver numa komunidade rural e feminista. Faz tempo que o meu desejo vem se orientando para o construir  e habitar um espaço komunitario com lésbikas feministas. Porém, com o tempo, meus desejos e eu fomos mudando. Hoje não desejaria um lugar só entre “mulheres”, mas um espaço feminista anticapitalista. Isso quer dizer, uma construção coletiva com almas e corpos antipatriarcais. Já não acredito numa divisão biológica, estou querendo investir numa construção de consciência feminista, libertaria e coletiva.
Deixamos atrás o século XX, talvez para entrar no XXY.
Mas, afinal, o que tem a ver os meus desejos de komunidade com este texto? Entendo a comum unidade como um ato de levar para a prática um laboratório de vida. Se faz necessário pensar, ler, questionar, mas sem ação, é quase como caminhar numa perna só.
Evidentemente que as comunidades trazem para o seu interior a lógica patriarcal capitalista, por isso é preciso alternar constantemente teoria - ao estudar e debater - e prática, desde o cotidiano. É comum observar que xs próprixs revolucionarixs  também se dividem, assim como no trabalho capitalista, entre xs que pensam e xs que executam. Dentro das comunidades esse comportamento seria a primeira coisa a ser mudada, de forma quase natural, pois se faz necessário criar una unidade vivencial. A forte diferença de uma komunidade é a interação política com o contexto onde ela está.

Como afirma Julieta Paredes, integrante da Comunidade Mujeres Creando Comunidade da Bolívia, “nosso feminismo quer compreender desde nossos corpos, nossos povos, buscar junto aos homens de nossos povos e comunidades com a humanidade e com a natureza” (Paredes, 2010: 120).
É com a reflexão e a prática unidas que poderemos realmente mudar esta sociedade, com uma visão global do planeta, da sociedade, da humanidade que devemos pensar as nossas atuações, que buscamos como viver neste mundo. A diferença de Julieta, eu abro a proposta unicamente a homens não macho, às almas antipatriarcais. É um tema muito complicado, por isso se precisa da prática, muita observação e (auto)crítica para ir mudando. Acontece que quotidianamente vemos homens que nem mesmo reconhecem que existe o sistema patriarcal, acreditam que tudo isso é um invento ocidental e branco. Mas na hora de terminar de comer, será que também acreditam que os pratos levitam e se lavam sozinhos? Não vejo esses homens preocupados com lavar a louça, organizar a casa, então, é muito fácil estar sentado fumando um charuto, tomando cerveja ou chimarrão, dando uma de quem sabe tudo, e além do mais, explicando para as mulheres, - coitadas ignorantes -, como funciona o mundo, mas na hora da prática, o patriarcado é quem se pronuncia melhor.
Não pretendo aqui falar de exclusão e sim de afinidades para poder avançar. Há quem pensa que com opiniões contrarias  a gente trata mesmo com a realidade. Eu creio que as “realidades” estão em todas as partes e o que vejo, quando as pessoas são muito diferentes, também são os seus objetivos. Se não partimos de uma linha básica comum, torna se muito desgastante e se estanca o movimento. Confundem-se os objetivos e acaba se evaporando o horizonte dentro de uma nebulosa.
Não vamos ter medo de nos juntar entre “parecidxs”, nem falo em iguais. As vezes os maiores problemas se apresentam no quotidiano, porque uma pessoa não gosta de limpar, outra fala de forma compulsiva, e uma terceira deixa a porta da geladeira muito tempo aberta. Essas coisas acabam tomando proporções gigantescas, com o qual, sempre estaremos lidando com os desafios deste mundo em muitos níveis.

Novas formas de relações
Eu penso a komunidade num espaço rural, onde cada pessoa tenha a possibilidade de ter o seu quarto próprio, e muitos lugares em comum. A arquitetura, por si, estabelecerá novas formas de se relacionar; se pensamos num lugar onde seja possível estar só quando desejado, em companhia quando assim o quiser. Tudo dependerá de nós. A proposta é habitar, estudar e trabalhar, em e desde, um lugar polítiko.
Num espaço onde não exista a propriedade privada se poderá prestar mais atenção as relações afetivas, a desterritorialidade do “coração”. O que é o amor para nós, qual o significado que a gente quer lhe dar. Por que sempre se associa este sentimento com o romântico, viajar pelas suas raízes até entender as origens será necessário para criar novos cimentos dessa outra sociedade. Se como diz Coral Herrera Gómez (2011), o amor é um dispositivo de controle, seria muito interessante levar a lupa a este ponto e assim, entender suas causas.
Como toda Comunidade, vai ser preciso ser autosustentada. Será necessário ter hortas e animais para consumo próprio, mas também seminários, encontros e colóquios feministas que funcionem ai; assim como estudos de permacultura. Seria lindo poder apreender a construir nossas próprias casas, não ter que contratar mão de obra senão utilizar as nossas, como funciona na prática em tantas comunidades.
Também, teria que haver diferentes espaços para quem chega de outros lugares; tanto para participar dos encontros, como para uma vivência komunitaria, um tipo de pousada. Isso geraria renda e intercâmbios. Também poderia possuir varias cooperativas funcionando, como uma gráfica, panificação, uma grande livraria/editora. Um centro de arte com exposições permanentes, obras de teatro, noites literárias á luz das velas, do Luar e das estrelas.
Que emocionante seria ter um laboratório permanente. Provas e erros, descobertas, conhecimentos. Creio que essa komunidade teria que se propor como o grande desafio, a construção do futuro que sonhamos viver. Deve ser um desafio fantástico se sentir parte da sua elaboração.
Que lindo é sonhar!
Também acho que tem que ter espaços de criação coletiva, onde se possa sonhar juntas e se perder entre os bigodinhos da Beto Preciado, ou fantasiar com ser camionheira e estar nas estradas da vida, só olhando a paisagem.

A rebelião
Há pessoas que tem sangue quente correndo pelas suas veias, que não suportam as injustiças que vêem mas não sabem como canalizar suas rebeliões. Aonde ir, como começar?
Creio firmemente que qualquer pessoa pode ser rebelde, inclusive, há fases na vida, como na adolescência ou na juventude, que são propícias às revoltas. Conforme o tempo vai passando, será o grão de consciência, posição política e compromisso, o que fará a diferença para não se assimilar ao “conforto” de baixar os braços oferecido pelo sistema capitalista.
Mais uma vez, farei a seguinte pergunta: o que será que vai determinar, que vai definir que uma pessoa seja rebelde na adolescência e depois já não? Quantas pessoas vemos que com o passar do tempo atravessam a rua. O que será que acontece com pessoas de vidas parecidas, para que uma escolha a luta, enquanto a outra se torna um/a explorador/a do sistema?  Ou uma autômata, que senta no sofá e assiste tv durante 15 horas seguidas. O que faz que uma lésbica viva dentro do armário, enquanto que na mesma cidade/bairro, outra se torna ativista polítika.
Uma das respostas possíveis poderia ser que há pessoas que se tomam o tempo de procurar e encontrar. A persistência é uma atitude ante a vida. Outras, acreditam rápido demais no sistema que grita a quatro ventos o seu slogan favorito “as utopias não existem”, “capitalismo não é ideologia, marxismo sim” dito isto de forma pejorativa.
Ninguém nasce com atitude radikal, essa também é uma construção social. Uma aprendizagem constante que precisa de muitas horas de reflexão, de ação de voltar a pensar para seguir agindo. Por isso creio que os grupos de autoconsciência, como começaram a fazer as feministas nos anos 70’, foram tão importantes, de fato, seguem sendo referência de uma época muito radikal. Pena que na Nossa América, nessa época, chegava uma ave de mau agouro. Um plano no bico do Condor atravessava um céu tenebroso. Vinha com intenções de tudo destruir.
Mas tudo, tudo, não conseguiu, porque onde houve fogo, restam as cinzas. E nós de fogueiras e bruxas entendemos. Dessa sabedoria se ergueria nossa ave Fênix para nos levar a viajar novamente com nossas irmãs bruxas dos anos 70’, rearmar e habitar os sonhos radikais de então, procurar o espírito do 68’, que em tantas cidades do mundo, não somente a juventude, se levantava para sonhar.
Criar espaços para estudar e compreender nossa história, tão apagada, tergiversada, adormecida pela ditadura patriarcal. Por isso quero pensar na construção de uma komunidade latino-americana e caribenha, poderia ser uma referencia maiúscula para a herstoria, presente e futuro de lésbikas e mulheres.
Se faz necessário criar um laboratório de rebeldias, de pessoas que sonhem e construam outros mundos, canalizar a desconformidade da adolescência, e aproveitando o impulso, seguir estudando para chegar ás raízes do sistema. Esta sim que seria uma verdadeira tortilla!

Entre conhecer o mundo e assumir uma posição ativa, estará o desafio.

Parte desta construção
Se a tantos anos do começo da luta feminista, não sentimos que nos podemos abrir a outrxs sujeitos que demonstrem ativamente sua convicção – estou me referindo aqui não só á palavra e vontade de participar, mas também à ação concreta – seria como reconhecer que nossa luta tem fracassado.
Quantas mulheres casaram, quantas crianças cresceram  que hoje bem poderiam ser parte dessa construção, com outras visões e outros pensamentos anti patriarcais. Quantas mini komunidades podem ter existido em diferentes lugares, sem que tenhamos tido conhecimento.
Por tudo isso, me parece vital que todxs e cada umx de nós possa aportar os seus temperos, conhecimentos, raivas, saberes para fazer um rico conteúdo para cozinhar nossa tortilla e que possa virar essa realidade.

Tudo deve ser dialético. Até o sexo. Aproximação lenta, movimento suave, mais forte, devagar. Se detém, agita, entra, sai, volta a entrar, brinca, goza, grita. Descansa. Silêncio.

Porto Alegre, março de 2011



Referencias Bibliográficas


Beauvoir, Simone de. (2009) El segundo sexo 25 anos depois. Entrevista com Simone de Beauvoir in castilhos, clarisse e pessah, marian. (org.) Em rebeldia da bloga ao livro. Porto Alegre: coleção Libertaria. 

Espinosa Miñoso, Yuderkys. 2007. Escritos de una lesbiana oscura. Buenos Aires: editorial en la frontera.

Grupo Ação Antisexista (2010) http://anarcopunk.org/acaoantisexista/ . Entrada: 10-01-2011.


Jeffreis, Sheila. (1996) La herejía lesbiana. Feminismos. Madrid: Ediciones Cátedra. Universitat de Valencia. Instituto de La Mulher.

Lispector, Clarice. 2009. Clarice na cabeceira. Rio de Janeiro: editora Rocco.

Lopes Louro, Guacira. 2004. Um corpo estranho. Ensaios sobre sexualidade e teoria queer. Belo Horizonte: editora Autêntica.

Mendoza, Breny. 2010. La epistemología del sur, la colonialidad del género e el feminismo latinoamericano in Espinosa Miñoso, Yuderkys (coord.). Aproximaciones críticas a las prácticas teórico-políticas del feminismo latinoamericano. Buenos Aires: editorial en la frontera, p. 19-36.

Mogrovejo, Norma. 2000. Un amor que se atrevió a decir su nombre. México, D.F.: editorial Plaza e Valdés.

Paredes, Julieta. 2010. Espinosa Miñoso, Yuderkys (coord.). Hilando fino desde el feminismo indígena comunitario in Aproximaciones críticas a las prácticas teórico-políticas del feminismo latinoamericano. Buenos Aires: editorial en la frontera, p: 117-120.

pessah, marian (2010)   Capitalismo, sexualidades y actitudes políticas. ¿Qué tiene que ver con nosotras?

Preciado, Beatriz. 2011. Mujeres en los márgenes in El País, España. http://www.elpais.com/solotexto/articulo.html?xref=20070113elpbabese_1&type=Tes


Rich, Adrienne (1985) Heterosexualidad Obligatoria e Existencia Lesbiana: revista “Nosotras que nos queremos tanto”. Madrid: editorial Colectivo de Lesbianas Feministas, n. 03, nov.

Wittig, Monique. 1980. Ninguém nasce mulher. La mente hétero

Ziga, Itziar. 2009. Devenir Perra. España: editorial Melusina.


[1] A primeira versão deste artigo foi publicada em língua argentina na revista Labrys nº 19, no mês de março de 2011 http://vsites.unb.br/ih/his/gefem/labrys19/lesb/marian.htm 

[2] ARTIVISTA. Integrante do grupo Mulheres Rebeldes http://www.mulheresrebeldes.org/

[3] Utilizo a letra K para marcar uma posição polítika, como o fazem xs anarkistas. Utilizo o K em substituição ao C ou Q com significado desestruturador e de forma rebelde a toda norma instituída. Procuro demonstrar que os conceitos e escritas são formações culturais, e como tal, temos o poder de desarmá-los e rearmá-los. É uma forma de tomar o mundo em nossas mãos.

[4] Inicialmente este texto foi escrito e pensado em língua argentina. Luciérnaga significa vagalume, dado que na tradução se perderia a poética e o trocadilho, optei por deixá-lo assim.

[5] Usarei a palavra lesbianidade em lugar de lesbianismo para fugir de todo ismo, como o faria de um abismo.
[6] Utilizo a palavra herstoria num trocadilho, onde o prefixo his, em inglês, significa deles, em quanto que her, é delas. Desta maneira estaremos dando visibilidade e presencia ás mulheres que também atuaram na antiguidade. Proponho que nos rebelemos ao vocabulário patriarcal, e contemos todas juntas o conto delas/ nós.

[7] Nesta instancia não darei tanta importância à “vivencia corporal”, voltarei a esse ponto mais adiante.
[8] Sinto a necessidade de abrir esta nova categoria de homem não macho, com o fim de reconhecer e visibilizar que não todos os homens são iguais. Há alguns que tem consciência antipatriarcal e muitas vezes são cúmplices nossxs em pensamentos, imagem física e ações, enquanto que os machos sempre serão fieis á sua “classe homem”, e brigarão para se manter no “seu poder”.
Não acredito na frase que diz que “quando uma mulher avança, nenhum homem retrocede”. Não sei a que está se referindo exatamente com retroceder, mas sim sei que perdem seus privilégios, e eles também o sabem, por isso temem tanto ao feminismo.
[9] N de T: Referencia à música “que la tortilla se vuelva, que los pobres coman pan y los ricos mierda, mierda”. Ao mesmo tempo que desejo me referir ao processo revolucionário em geral, proponho um trocadilho com as tortas ou tortillas, como são chamadas as sapatas na maior parte dos países da América Latina. Para preparar uma  tortilla é necessário virá-la de um lado e depois do outro. 



[1] ARTIVISTA. Integrante del grupo Mulheres Rebeldes http://www.mulheresrebeldes.org/
[2] Utilizo la letra K para marcar una posición polítika, como han comenzado lxs anarkistas. Estas palabras las leo y las utilizo con significado desestrukturador y rebelde a toda norma instituida. Mostrando que toda idea y concepto es cultural y no natural, y como tal, tenemos el poder de desarmarlo y rearmarlo. Es una forma de hacerse cargo, de tomar el mundo en nuestras manos.
[3] Usaré la palabra lesbianidad en lugar de lesbianismo para escapar de todo ismo, como lo haría de un abismo.
[4] Utilizo la palabra herstoria en un juego de palabras. El prefijo his, en inglés, significa de ellos, mientras que her, de ellas. De esta manera estaremos dando visibilidad y presencia a las mujeres que también actuaron en la antigüedad. Rebelémonos al vocabulario patriarcal, y contemos todas juntas el cuento de ellas/ nosotras.
[5] En esta instancia no le daré tanta importancia a la “vivencia corporal”, me detendré en ese punto más adelante.
[6] Siento la necesidad de abrir esta nueva categoría de hombre no macho, para reconocer y visibilizar que no todos los hombres son iguales. Hay algunos que tienen conciencia antipatriarcal y muchas veces son cómplices nuestrxs en pensamientos, imagen física y acciones. Mientras que los machos siempre serán fieles a la “clase hombre”, y pelearán para mantenerse en “su poder”.
No creo en la frase que dice que “cuando una mujer avanza, ningún hombre retrocede”. No sé a qué se refiere exactamente con retroceder, pero sé que pierden sus privilegios, y ellos también lo saben, por eso se le teme tanto al feminismo.

3 comentários:

TereMarin disse...

Es un artículo muy interesante y con tu permiso lollevo a mi blog y mi facebook...abrazos desde Argentina.
http://teremarin.lacoctelera.net/

Habitación Propia disse...

Me encantó el artículo, sobre todo esa posibilidad de pensarnos sin el dos... en el continuum de nuestra existencia. La imagen de tortilleras, radicales que revuelven contenidos, formas, cotidianidad.

Anônimo disse...

DENUNCIE ESTE BLOG QUE PAOIA ESTUPRO DE LESBICAS, PEDOFILIA RACISMO, XENOFOBIA E A POLOGIA OA ESTUPRO=HOMOFOBIA
WWW.SILVIOKOERICH.COM
PRECISAMOS TIAR ESTA BOSTA DO AR!
VIDE ARTIGO PENETRAÇÃO CORRETIVA LESBICAS. UM ABSURDO!!!!!!!!!!!!!!
QTO + MANIFESTACOES MAIS CHANCE DE TIARR DO AR!